lunes, 11 de junio de 2007

Jenseits von Gut und Böse (que trata, como avancé, de expandir el concepto de moral y moralidad)

Tal y como le prometí a Vander, trataré hoy de expandir muy brevemente el concepto de moral que introduje un par de entradas atrás. Es curioso porque, cuanto más interesante (para mí) es una entrada, menos gente la lee. A ver si bato récords con esta.

De nuevo, a los 15-16-17 años te crees estar más allá del bien y del mal (de ahí el título de la entrada). Simplemente acabas de adquirir el poder del raciocinio, tomas conciencia de tí mismo verdaderamente por primera vez en tu historia y tu vida, que hasta ese momento ha ido sobre raíles (no escogiste donde estudiar, apenas empiezas a escoger la ropa que ponerte, siempre dependes económicamente de otros, etc), pronto va a cambiar radicalmente: vas a escoger carrera, tendrás medio de transporte propio, tendrás capacidad económica... Pero por el momento, piensas y decides de forma autónoma, cuando hasta ahora solo te han intentado inculcar esos valores que, en muchos casos, consisten en decirte lo que tienes que pensar (en lugar de enseñarte a pensar).

Entre esos valores fundamentales están lo que está bien y lo que está mal. Lo que está bien hoy y lo que está mal hoy, ojo. No se requieren muchos recursos para entender que el bien y el mal, lo normal y lo extraño, son factores de índole circunstancial (en el espacio y en el tiempo). Uno crea una idea de lo bueno y lo malo "objetivas" y, llegado el caso, pueden entrar en conflicto con nuestros intereses.

Cada persona tiene su propia filosofía y creencias acerca de lo que está bien y lo que está mal. Contrariamente a lo que la gente piensa, el altruismo (y también la neutralidad) no existe; no se hacen las cosas simplemente por hacerlas, ya sean bien o mal. Se hacen porque nos produce satisfacción hacerlas. Y esto es así en la inmensa mayoría de los casos. En el mío también. No me planteo las cosas según están bien o mal, sino en cuanto a lo que más me gustaría o lo que más satisfacción me produce. Si eso implica daño colateral, basta preguntarse si compensa o no. Es muy simple, en realidad, y este pensamiento estoy seguro de que resume el del 99% de la gente, lo admitan o no.

Existe una diferencia, no obstante. Esta gente que defiende las cosas que están bien o mal pero que después siempre hacen lo que más les interesa, suelen dudar en el momento en el que se plantea un dilema moral: cuando les compensa hacer algo que, objetivamente, está mal. Y ahí es precisamente donde quiero entrar: en el "objetivamente".

Adoro la gente que es genuina: los buenos genuinos y los malos genuinos. Aquellos malos que van de buenos no me caen bien, pero tampoco aquellos buenos que van de malos. Me gusta comprobar como la gente inventa múltiples excusas para cierta forma de actuar cuando en realidad... ¡no las necesita! Una frase: "Ya sé que está mal, pero..." Pero, ¿qué? No está mal, si tu decides hacerlo. No está bien por el hecho de que tu decidas hacerlo. El auténtico complejo de Dios es el de aquellas personas que con sus actuaciones creen poder definir los conceptos de bondad y maldad.

Lo mismo aplica a lo que es "normal". "Es que esto no es lo normal". ¿Lo normal según quién? ¿Según cuando? ¿Según dónde? "Qué dirán los demás?" Lo que quieran. ¿Y? Me horroriza pensar que puedas dejar de hacer algo (o hacer algo distinto) contrario a lo que te apetezca por un convencionalismo externo, por el pensamiento de otros que probablemente ni sepan de donde les viene. Otros que, además, seguro que están libres de pecado.

En cuestiones de moral, yo legislo. Y todos deberían hacer lo mismo. Cada uno debe crear sus propias leyes y, como en el anuncio de Ikea, debes ser bienvenido a la república independiente (y autónoma) de tu vida.

4 comentarios:

Marta dijo...

Yo soy genuinamente inestable y selectiva. Ahora soy mala, malísima, con X, y al momento un dulce de leche con Y. Pero siempre de forma genuina, eso sí!

Respecto a la normalidad, eso sí que me afecta más, trasciende a mi inestabilidad y se relaciona con un mundo en el que vivo.

Tus entradas tocho no es que no sean interesantes, es que son larguísimas!!!

Cris dijo...

Me ha gustado la entrada, Sergi! - aunque no sé si batirá records - En mi opinión, parto de la idea de que tod@s nos consideramos genuinos y sólamente nosotros mismos sabemos si ciertamente lo somos o no. Engañarse a uno mismo sería la antítesi a serlo.

En cuanto al concepto de la normalidad, opino igual que tú. ¿Qué es más normal, hacer lo que hace la gente para parecer normal o ser tú mismo?

Por cierto, tus entradas no son para mí largas, sino densas... aunque no más que el libro de autoescuela! :P Por cierto, subo a teórica en 3 semanas!! Deseadme suerte. :D

Vander dijo...

Seguro que, hablando de moral, se me podrían echar en cara muchísimas cosas según lo establecido en la sociedad. Ahora, según como lo veo yo, mis actuaciones siempre buscan un fín que, egoista o no, es lo que ansío, así que en esos momentos la moralidad desaparece para dar paso a la necesidad.

Vamos, que no soy el más indicado para hablar de moral o del bien y el mal, puesto que en una sociedad en la que prima la competitividad y el llegar a donde sea como sea, sería una utopía mantener una linea divisoria clara, al menos para mí. Aunque de todas formas, dentro de nuestro libre albedrío, todos sabemos, por norma general, lo que está mal (así no tan claro lo que está bien).


Estos temas, después de casi 24 horas sin dormir, son mortales XD

Motenai dijo...

Pero es que ahí es donde reside el meollo: "según lo establecido por la sociedad". Bajo mi punto de vista, nadie está en disposición de recriminarte nada. Por el hecho de que obren distinto no tienen derecho ninguno.

Y también discrepo del hecho de que todos sabemos lo que está mal. No lo sabemos! Sabemos lo que nos han dicho que está mal! Yo, por lo menos, no me atrevo a decir que conozco las cosas tan en esencia como para poder decirte si son de naturaleza "buena" o "malvada". Es mi punto de vista, tan particular y humano como el de los demás.

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Cris: Hume dijo que a pesar de que él estaba convencido de que a la mañana siguiente saldría el Sol (porque así ha sucedido siempre en todos los días anteriores), no podía afirmar que así sería. Es decir, la "normalidad" es pura estadística, pura costumbre y nada más. Yo también creo que mañana saldrá el Sol (y me sorprendería que así no fuera), pero entiendo que no está escrito en ninguna parte que eso necesariamente tenga que ser así.