martes, 13 de enero de 2009

La abuela rolera (que trata sobre mi abuela)

Como casi todo el mundo, yo tuve dos abuelas y dos abuelos. Tuve la suerte de conocerlos a todos. Con los maternos, por proximidad y por otras circunstancias, me relacioné muchísimo más que con los paternos, a los que apenas veía un par de veces al año. Eso provocó que mi cariño hacia todos siguiera la misma pauta proporcional.

A fin de cuentas, durante los primeros tres años de mi vida fueron mi abuelo Joan y mi abuela Palmira quienes me criaron. Me pasaba el día en su casa y en la guardería de enfrente, el Girasol, y la realidad es que me encantaba estar allí. Ser hijo único de hijos únicos tiene la peculiaridad de que eres nieto único y, como es natural, suelen darte bastantes concesiones. Por lo pronto, se me permitían una inmensa cantidad de cosas que a mi madre nunca se le concedieron, despertando algún que otro resquemor en ella que había vivido ciertas etapas más... digamos... represivas. Yo era el rey de la fiesta, todos los días. Con mis abuelos también recuerdo haber disfrutado de las más legendarias series de televisión: Buck Rogers, El gran Héroe Americano, El Equipo A, El Halcón Callejero, Los Hombres de Harrelson, El Trueno Azul...

Tras la muerte del meu avi Joan, mi abuela se quedó viviendo sola. Evidentemente. No guardó luto perpétuo, pero sí que era impensable que fuera a vivir con alguien. Ella etaba en su casa, en la que había nacido 70 años atrás y de ahí ni iba a entrar nadie ni ella iba a salir.

Evidentemente yo no la conocí joven, o sea que no puedo argumentar acerca de cómo sería con 50 años menos. Pero sí puedo decir cómo era de mayor en comparación a otra mucha gente de su entorno y edad que sí he conocido. Para empezar, era absolutamente desprendida y generosa. Siempre estaba ofreciendo y dando lo que tenía (y era feo no aceptárselo), bien fueran bienes materiales, dinero o lo que sea. De hecho, gracias a ella - y al dinero que mes a mes había ido poniendo en una libreta "para cuando me fuera a la mili" - pude comprarme mi primer coche tras accidentar el Suzuki Samurai: un Renault Megane Coupé. Y cuidado con dar un 'no' como respuesta, que menudo genio tenía comprimido en el escaso metro y palmo que levantaba del suelo. Era como un hobbit de la comarca.

Era asbolutamente independiente y le molestaba sobremanera dar por culo. No te llamaba para no molestarte y si marcaba tu número te preguntaba siempre si te causaba molestia alguna. Esto es una característica que debería salir de serie en todas las personas. Hasta dos semanas antes de su muerte, no había dado 'problema' ninguno. Incluso si estaba enferma no llamaba para no preocupar, que más de una vez me había tenido que llamar una vecina para decirme que había ido el médico de urgencia porque le había subido la presión.

Era exageradamente puntual. EXAGERADAMENTE. Es decir, si decía que llegaba a las 10 y había un trayecto de 1 hora, salía con el autobús de las 8 y ya estaba preparada desde las 6. Por lo menos. Parece una exageración pero era así. Preparada quiere decir con la chaqueta puesta y el bolso en la mano, ojo. Eso es porque mi abuelo, otro crack, era un absoluto fanático de la puntualidad: mi abuela siempre contaba la misma historia que le había sucedido ya casados. Por lo visto, mi abuelo había dicho que a las 7 se iban al cine; si a las siete y UN minuto no habían salido por la puerta, ya no se iba al cine xD Mi madre se había quedado fuera en la calle más de una vez por esta circunstancia xDDDD

Era también previsora hasta decir basta; preparaba el dinero para la mujer de la limpieza justo cuando ésta salía por la puerta para tenerlo listo para el día siguiente. No le gustaba hacer planes sobre la marcha, tenía que tenerlo todo previsto.

También era un correcaminos. Por cada paso que yo daba, ella tenía que dar 3 y aún así iba de acá para allá sin parar. No podía estar quieta. Una bestia parda de la movilidad. Normal, había tenido que estar en movimiento constante durante la guerra y se le debió quedar esa inquietud. De la represión durante la postguerra y la dictadura se le quedó un amor hacia Catalunya muy pegado y, aunque siempre decía que no daría la vida por la patria, oir entonar el "Cant dels Ocells" la hacía llorar inmediatamente. Y por supuesto del Barça, era incapaz de ver un partido o escucharlo por la radio por lo nerviosa que se ponía.

No perdonaba una comida. De hecho, en todas las excursiones que hacía las medía por lo bien o mal que habían comido. De hecho, incluso el día de su muerte, no perdonó el desayuno. Y era híper fan del chocolate. Pero fan a muerte. Y de los dulces en general, para los que siempre disponía de un estómago aparte. De hecho podía estar super llena como para no comer segundo plato, pero el postre siempre entraba a la perfección. Curioso. xD

Pero más importante aún, era fan mío. De hecho, cuando algo malo podía pasarme, hacía promesas contra el consumo de chocolate. Es decir, cuando me rompí una pierna a los 15 años, prometió que si no me tenían que operar que estaría un año sin comer chocolate. Joder, qué putada le hice xDDDD Y ojo, que romper promesas no estaba en su vocabulario. Se prestaba a todas las perrerías que le hacía, incluso siendo yo ya 'mayor'. Si la disfrazaba, si me escondía para asustarla... pero mira, me adoraba con locura. Es la única persona que me ha querido sin condiciones.

Pero, sobretodo, era una gran persona. Mayor, qué duda cabe, pero grande en general. Era muy rolera y se adaptaba a todo, era muy difícil que no encajara en alguna parte. Era moderna. Era, en muchas cosas, como a mí me gustaría ser algún día.

Por ese motivo, el pasado jueves se marchó una de mis referencias justo en el momento en el que ella hubiese visto peligrar esa circunstancia. Hasta en eso fue previsora. Murió una gran persona, una gran abuela. Murió una parte de mí.

Amb tú, sempre.

P.S. Seria injusto cerrar esto sin reconocer la ayuda de mi entorno en estos momentos (aquí entran todos los que entran, que ya saben quiénes son) pero, especialmente, la ayuda en los últimos de ella. Porque al fin y al cabo yo sigo aquí y ella ya no; y por ese motivo, creo que es deber mencionar aquí la labor de Mònica en toda la gestión logística y emocional bastante anterior y posterior al evento porque, sinceramente, no sé qué hubiera pasado si no hubiera estado allí, una vez más.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Es duro ver como se te marcha un ser querido pero dentro de lo negativo por lo menos si fue rápido y ella no sufrió pues mejor que mejor, ahora lo que queda son los recuerdos y siempre tienen que ser bonitos.

Sldos. Jordi.

GENocideFJS dijo...

Toda una personalidad tu abuela.
Mucho ánimo Sergi.

Anabel dijo...

Las personas como tu abuela, son inmortales. Siempre estará en tu recuerdo y en tu corazón.

Se me acaba de hacer un nudo en la garganta..mi abuelo o mejor papá José (que es como le gustaba que le llamáramos) dió un paso atrás en Junio, sólo esperamos que pueda ver a mi hermana Virginia vestida de novia.

Xavier dijo...

Ànimo Sergi, són momentos difíciles pero como te han comentado cuando se cocnoce una persona así sólo se puede esbozar una sonrisa i decir gràcies!!!!!