miércoles, 21 de enero de 2009

Compartir el dolor con Job (que trata sobre la capacidad de abusar sobre el débil)

Si existe algún tipo de justicia sobrenatural, está claro que todavía no sabemos exactamente los parámetros según los cuales se mueve. Por lo menos no son ni los parámetros estándar de la iglesia católica ni tampoco los de las religiones mayormente reconocidas en el mundo. Porque, siguiendo el ejemplo, ni todos los que se portan bien tienen una vida como se merecerían ni todos los que se portan mal tienen el infierno al que deberían ser enviados... incluso en vida.

Igual existe un mensaje oculto entre todo eso que aún está por descifrar. Pero en cualquier caso, mientras los tipos listos de ahí afuera no consigan abrir la lata de los secretos, toca lidiar con lo que hay. Una de las cosas que más me da rabia es cuando el dolor se acumula en una persona de forma recurrente. Porque malas rachas las pasa todo el mundo, pero cuando el mal es recurrente y viene justo cuando estás levantando cabeza, duele el doble. La Iglesia Católica dice que los caminos del Señor son inexcrutables, que es lo mismo que admitir la propia ignorancia sobre algo de una forma más sofisticada. Si como ejemplo tienen a Job, todo mal les parece poco, claro.

Hay mucha gente que no conoce la historia de Job, un pavo que gozaba de tierras y posesiones, hijos e hijas sanos y montones de amigos y al cual Satanás le tenía algo de manía. Dios le dijo que Job era muy majo, que lo quería mucho y que nunca renegaría de Él. Satanás dijo que nanay, que qué se apostaba Dios que si empezaba a hacerle putadas a Job ya vería como lo acabaría maldiciendo y tal. Total, que empezó a hacerle las mil y una: mató a sus hijos, le robó el ganado, derrumbó su casa, le llenó el cuerpo de llagas... y Job aguantando como un campeón, que no se dijera. Qué crack de pavo. Después Dios le recompensó y le concedió otro montón de hijos, más riquezas si cabe y hasta creo que le quitó las llagas. Qué majo Dios. Pero durante el tiempo que lo tuvo puteado, viendo como el diablillo jugueteaba con su destino, nadie pudo compartir su dolor y, tampoco, nadie le aseguró que después tendría recompensa. Pero Job creía en Dios y en su concepto de justicia. Después de sufrir se lo devolvió todo y con creces.

Ahora bien: ¿Y si no le hubiese devuelto nada? Y si le hubiese dejado sufrir sin más, sin nadie para consolarlo, sin nadie con el que compartir su dolor? Y si la única recompensa, su único descanso, hubiese sido la muerte?

Qué cabrón, ¿no? Pues así estamos. Ya puedes enviarme todo lo que tengas, maldita divinidad, no cederé.

7 comentarios:

opiparopepino dijo...

Después de esta exposición y llegando a la conclusión final no me ha quedado claro quien representa que eres tu... Job, Dios o Satanás? O_o... Porque el mensaje cambia de forma radical xD.

Anónimo dijo...

Si, es que solo creemos en lo que nos conviene, hay tantísimo oscurantismo en las religiones que hace que algunos nos alejemos.

Sldos. Jordi.

Anabel dijo...

Soy de la opinión del que la hace la paga, las malas persona, antes o después reciben lo que merecen. O sea, que si siembras tormentas, recoges tempestades, es una realidad.

Ahora bien, las buenas personas también sufren, pero las buenas personas, nunca están solos y reciben mucho cariño...tal vez es ese el premio.

Anónimo dijo...

Anabel, espero que desde China sigas aqui con nosotros atraves de este blog, no soy el propietario de este blog pero aun asi me permito el lujo de que sigas participando.

Sldos. Jordi.

GENocideFJS dijo...

En noches como esta, que me cuesta quedarme dormido, pienso en una persona que conocí hace años, todavía iba al colegio cuando se empezó a juntar con las chicas del barrio, entre ellas mi hermana.

La tía tendría unos dos o tres años más que yo, que era un monicaco entonces, o sea que tendría ella unos 15 o 16 años. Pero es que la tenían miedo hasta algunos tíos más mayores que ella. Se echaba por novios tíos malotes a los que les comía el coco y terminaban pegándose por ella con otros tíos malotes (algo que no me parece malo, que se maten entre ellos)
. Con los años me enteré de cosas peores, como que ella junto a otra joven de su calaña sometieron a vejaciones sexuales a una chica tímida que vivía cerca del barrio.

Afortunadamante mi hermana salió de la vida de esa zorra antes de que a ella la ocurriera algo así, sino es posible que ahora mismo mi vida hubiera sido muy distinta pues no hubiera parado hasta hacérselo pagar a esa zorra. De alguna manera.
De hecho cuando me eneteré de lo de esa chica pegué un puñetazo a la pared por la rabia del que estuve acordándome semanas pues me apareció un cardenal en la palma de la mano, el precio de la ira desenfrenada.

A veces en noches como esta pienso. ¿Qué será de esa persona?.Aunque llamarla persona pueda desnaturalizar la palabra. ¿Cambiaría con los años?. Ahora mismo debe rondar los 36 años, yo la perdí la pista hace ya años (mucho mejor) ....si sigue viva (lo digo porque si su modus operandi no cambió mucho, tarde o temprano lo sembrado terminaría revolviéndose contra ella) quizá tenga hijos, quizá haya cambiado, ojala haya cambiado y ojala pase las noches en vela recordando lo hija de puta que fue cuando era más joven.

Anabel dijo...

Por supuesto Jordi, a través de éste y del mío!!!!

Ya iréis teniendo una crónica en directo!

Peach, jiji dijo...

Si, Sergi, hi ha moments a la vida on tot es gira i pensem que no ho mereixem, que no hem fet mal com per pagar aquest preu. El problema d'aquests pensaments és que no ajuden, que en comptes d'això, encara ens sentim més sols, abandonats i enfonsats. Però jo penso que si Déu, el Diable o simplement la vida, et fa passar per aquests mals tràngols, és pq tu estàs preparat per aguantar-ho. I no tothom es capaç d'això.
Ànims.