jueves, 26 de julio de 2007

Los ciclos del sueño (que trata sobre la teoría de los ciclos y las fases)

Hoy apenas he dormido un ciclo de sueño. Como no recuerdo si he hablado de ello alguna vez, lo hago hoy (y si lo he hecho y me repito, lo siento).

Escribo esta entrada entre bocado y bocado a la ensaimada (me está quedando bonito el teclado) que estoy consumiendo en la salida de la T4 de Barajas, esperando a que mi representante aquí me venga a buscar, presumiblemente a las 9:00. Me hubiese gustado dormir un ciclo más en el avión, pero he tenido la puta mala suerte de tener a un puto niño detrás, aunque de unos 8 años esta vez.

Buscando documentación para ilustrar la entrada, he encontrado este estupendo artículo del blog-star desaparecido Javi Moya, que habla prescisamente del tema en esta entrada. Lectura recomendada (más que la mía).

La historia es sencilla: basta con saber que nuestra forma de dormir se divide en ciclos completos de una hora y media de duración. Cada aproximadamente 90 minutos pasamos por las fases de sueño ligero, profundo y REM. Esto se repite hasta que nos despertamos, bien de forma natural o artificial (como con un despertador).

Justo al acabar cada ciclo, pasamos por una fase de sueño ligero. Durante estas fases estamos mucho más susceptibles a estímulos externos y el cerebro requiere de poco tiempo para activarse. Por contra, si despertamos en las fases de sueño profundo, nos sentimos pesados y cansados y nuestro cerebro necesita de mucho más tiempo para activarse.

Como los ciclos se suceden cada aproximadamente una hora y media, es mucho mejor organizar nuestro sueño de forma que podamos ejecutar múltiplos de esa cantidad. Además, y ahí está la gracia, más vale dormir 5 ciclos (siete horas y media) que no 5 ciclos y medio; eso es porque nos levantaremos cuando nuestro cerebro está mayor predispuesto y tendremos muchas menos dificultades para que se nos peguen las sábanas. Esto puede afectar al rendimiento de todo el día, así que no es tontería.

Los que dormimos de un solo tirón (monofásicos) tenemos que controlar esto especialmente, porque nuestro descanso depende de lo que ocurra en un solo intervalo. La gente que es bifásica, por gusto o por necesidad, también debe controlarlo mucho. Por ejemplo, siempre que Marta se quedaba dormida en el sofá, yo miraba la hora para controlar cuando tenía que enviarla a la cama; si se quedaba dormida a las 10, pues a la 1 (2 ciclos completos). Si se quedaba dormida a las 11, pues a las 12 y media (1 ciclo)... y así sucesivamente. Siempre pensando también en que yo necesitaría por lo menos 4 ciclos de descanso entre semana y 5 durante los fines de semana. Y la clave es que esto ha funcionado estos 4 años porque, a pesar de que en la cama Marta pasaba poco rato (se levanta siempre más temprano que yo), nunca ha tenido transtornos del sueño.

Así que, importante, no solamente cuentan las horas totales que damos descanso a cuerpo y mente sino que los teeeeeempos (como en todo) tienen una influencia capital.

Espero no ser el único que aplica esta teoría a la práctica, verdad?

3 comentarios:

Batto dijo...

AL FIN HABLASTE DE LOS PUTOS CICLOS DE SUEÑO! XDDDDDD

Me parece muy rolero, y aunque parezca una tontería mirando mis horarios la teoría más o menos se cumple.

Así que a partir de ahora intentaré hacerte caso ;) Ya te contaré q tal me va

Motenai dijo...

Estupendo. Yo hoy he descansado como un rey :-) (4 ciclos que he dormido pero BIEN).

Cris dijo...

Tras leer esta entrada, y a pesar de estar desesperada porque lleguen las vacaciones, me he levantado enérgica - e incluso he sido productiva en mi trabajo!-. Debe ser que he dormido 5 ciclos! Uauuuuuuuuuuuuuuu!!! I´m impressed!