miércoles, 27 de febrero de 2008

Detalles y adornos absurdos (que trata sobre aquellos complementos pensados para afear algo)

Igual que hay bebidas con alcohol y bebidas sin alcohol, existen días "con" y días "sin". Este "sin" - que nada tiene que ver con el pecado inglés (o sí, quién sabe)- es muy general, pero creo que sirve para resumirme el estado general de mi nación. Menos mal que pude desfogarme un par de horas en la pista de tenis y que casa es más casa desde hace un par de días.

Además, ayer empezamos radioterapia, con lo que las próximas 5 semanas toca ir al hospital todas las mañanas.

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Ayer estaba visitando un cliente por la tarde y al dejar el coche de los dibujos animados aparcado, reparé en un Mercedes SL 500 (creo) que estaba una fila más allá. Estamos hablando de un coche caro y, con la inquietud que caracterizaría a los chavales de 13 años, siempre tienes la tentación de acercarte un poco. Mientras pasaba por al lado y dejaba de observar aquellas llantas tan gordas... ñaca! Echo un vistazo al interior de piel y madera y ¿qué encuentro? Un AMBIPUR colocado en la salida de aire acondicionado del salpicadero.

Joder, qué gatillazo. Es como desnudar a una tía que está buenísima y que al final tenga rabo.

Pero es que el Ambipur es feo de cojones. Pienso que el tío que se encargó del diseño tuvo precisamente en cuenta este aspecto; es decir, se esforzó en diseñar un producto que fuera desagradable a la vista, arisco a los ojos de la gente. En definitiva, horroroso.

No es el único, sin embargo. Otros abalorios rozan el mismo nivel de fealdad, ya por sí mismos o por lo desfasados que están. Hace una semana ví un Audi A3 con un Elvis colgado del salpicadero moviendo las caderas. En fin. ¿Y el ventilador colocado en esa posición haciendo las veces de aire acondicionado? Bien es cierto que es mejor que nada y que éste último es un recurso hasta gracioso, pero bonito no es. Además que mi padre, antaño, se lo regaló a mi padre cuando le prometió que le pondría climatizador al coche... que hay que tener cojones.

También la gente solía llenarlos de pegatinas, tipo "Un poquito de por favor", que hacían gracia al principio, ahora ya no tanta. Es como la gente que llevaba las maletas llenas de pegatinas de los sitios en los que había estado: al principio era por necesidad, las ponían en el propio aeropuerto, al final la gente solamente las ponía para vacilar en la cola de recogidas. Qué triste.

No es el único ejemplo el de los coches, pero sí uno de los más notorios por su popularidad. Iré actualizando a medida que se me ocurran.

2 comentarios:

pinch dijo...

yo conozco un "elemento" que llevaba pegado en el salpicadero de su flamante A3 de color negro dos muñequitos de plástico de Mickey y Mini...eso es clase...coño!

Anónimo dijo...

y que pensais de los portaretratos donde la gente pone la foto de la familia pegada en el salpicadero, o quizas del portabolis que ponia "no corras papa", forma parte de nuestro pasado, jejeje, quizas nos hemos acostumbrado demasiado tiempo a dejar esos detallitos aparcados en nuestros viejos coches y no ponerlos en los nuevos.

Sldos. Jordi.