martes, 5 de febrero de 2008

Bichos, luces y demás (que trata sobre aquellas manías o detalles que hacen a uno reirse de sí mismo)

Bueno, ayer por la noche parece que recuperé la virtud que me había faltado estos últimos días y hoy, aunque estoy sueñil, ya me encuentro mucho mejor :-)

Mientras llegaba a casa por la tarde y caminaba por mi "jardín" observaba el leve brillo de las luces solares que compré en un centro comercial, que en teoría tenían que servir para iluminar el camino de piedrecitas hasta la entrada. La realidad es que las luces solamente tienen la potencia suficiente para iluminarse a ellas mismas, lo cual crea un efecto bastante bonito pero inútil. Y de hecho, por la noche hay que tener poderes Jedi para poder bajar los escalones sin matarse, y si no que se lo pregunten a mi colega Van-a-clocha, que me ayudó este fin de semana a bajar la lavadora y acabó metiéndose un tortazo contra los dientes de león.

Mientras refelxionaba acerca de mis maravillosas luces auto-iluminadas me salió una carcajada, pensando en cómo pude ser tan idiota de creer que por 36 euros el pack de 2 me iba a solucionar el problema. Pero oye, en lugar de focos tengo una especie de champiñones fosforescentes que dan un toque 'mágico' al jardín. Molaría más ver algo, pero...

Como estas cosas, hay mil. Me río de mi propia ingenuidad e inutilidad. Tras esto entré en casa y vi la lavadora en mitad de la entrada. Lavadora que no puedo instalar porque el grifo es estrecho y el lampista, que está en el grupo de trabajadores-élite (lampista, fontanero, pintor, carpintero, paleta, aluminista, etc.) no sabe cuando tendrá un hueco. Cuando ayer lo llamé a las 10 de la mañana todavía estaba en casa, eso sí, buscando huecos. Total, que entré y vi la todavía-no-funcional lavadora y me acordé de la canción de Manolo Tena que decía algo así como "tengo una radio estropeada, y tres relojes que se atrasan. Tengo un pez que no sabe nadar..." xD

Recogí aquello un poco y mientras pasaba la mopa descubrí en un rincón de una pata de la mesa de trabajo, sita en el ala sur de mi hacienda, una telaraña. Era incipiente - conste - y en lugar de mi instinto incitarme a quitarla, me encontré apartando la mano. Coñe, una puta telaraña de mierda y yo apartando la mano. Como si de allí fuera a salir Ella-Laraña (Shelob) de El Señor de los Anillos. Además, todo el mundo sabe que si las arañas han estado cerca de un microondas y te pican, te conviertes en Spider-Man.

Mientras obligaba a mi cuerpo a obedecer las órdenes de mi cerebro venciendo sus reticencias, se me escapaba una sonrisa al darme cuenta de cómo se puede ser tan bobo. Porque no es que tenga bichofobia, sino que simplemente me da un reparo terrible... cuando debería ser el eventual bicho el que debería estar muerto de miedo al ver que algo 2 millones de veces más grande que él se le acerca... pero bueno, también se asustan los caballos de las abejas, y pesan 700 Kg... (los caballos, claro).

En fin, de estas cosas tengo a montones y no me da vergüenza admitirlas. Imagino que cada uno tendrá las suyas.

4 comentarios:

Meri dijo...

Sergi Blanch,

Que te voy a decir yo que tú no sepas ya. Me río de mí misma casi todos los días. Siempre meto la pata de alguna forma, con mis comentarios, con mis acciones en fin.... pa que hablar. Un abrazo.

Motenai dijo...

Sí, eres excepcional en ese aspecto también.

Reirse de uno mismo es muy importante y algo que suelo valorar mucho.

Anónimo dijo...

A mi no hay ningun bicho domestico que me de respeto ni miedo ni nada excepto las arañas sean del tamaño que sea, mi mujer se rie de mi, jejeje, la valiente.

sldos. Jordi.

Joaquín F. Ruiz dijo...

La proxima vez que vayas a comprar luces, acuérdate que tienes un amigo que las vende y te puede asesorar ;-) xD