martes, 20 de marzo de 2007

Padres míos que estáis en la tierra.

Era natural, el día del Padre - un post sobre el Padre.

A tí, Padre, que por tu inteligencia yo salí inteligente.
A tí, Padre, que por tu compasión yo salí compasivo.
A tí, Padre, que por tu sentido del humor siempre veo la vida con una sonrisa.
A tí, Padre, por legarme tu incapacidad a estar enfadado demasiado tiempo.
A tí, Padre, por haber permitido que siempre tuviera capacidad de elección en todo momento.
A tí, Padre, por permanecer a mi lado peleando el día a día cuando más que mereces el descanso desde hace años.
A tí, Padre, por poner tu experiencia a mi disposición y no imponérmela.
A tí, Padre, por inculcarme valores en el sentido de la bondad y de la maldad.
A tí, Padre, que por tu afición a la música descubrí a los clásicos.
A tí, Padre, que por tu flexibilidad ante la vida me enseñaste a no caducar.

Gracias, Padre.

Pero también, Padre, que por tu desconfianza yo salí desconfiado; que por tu silencio emocional yo salí tartamudo; que porque no estuviste cuando era pequeño y te necesité te eché mucho de menos y aún lo hago hoy; y porque en lugar de criar a un hijo criaste a un amigo.

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Y Gracias a tí, Gregorio, que sin comerlo ni beberlo me adoptaste como a un hijo sin pedir nada a cambio. Gracias por ser mi fan incondicional tanto a nivel personal como a nivel profesional: no me cabe duda de que eres la persona, por encima de todas las demás, que más confía en mis posibilidades. Gracias por no tener nunca una palabra más alta que otra conmigo, gracias por escucharme incluso en tus malos momentos, gracias por valorar mi opinión de forma que, sin saberlo, me haces sentir importante.

Gracias por estar ahí y por ponerte en ese lugar sin que nadie te lo pidiera. Gracias por regalarme esas miradas de aprecio cuando llego y cuando me voy. Gracias por hacerme sentir bien.

Gracias por darme más de lo que seguramente la mayoría del mundo me dará jamás. Y gracias, muchas gracias, por dármelo gratis.

1 comentario:

Marta dijo...

Estoy segura de que al leerlo, a pesar de lo duro que parece, se emocionaría tanto como me he emocionado yo y sólo te daría las gracias a ti por quererlo y a la vida, por haberle traído a su csa el hijo que nunca tuvo.