jueves, 15 de noviembre de 2007

La gran Vergüenza (que trata sobre los hospitales de la Seguridad Social)

El martes pasado viajé a Sevilla de urgencia porque mi padre había sido trasladado al hospital más cercano; llegué a la capital andaluza en el avión de las 3 de la tarde, no había ninguno antes, y me comentaron que estaba en la "sala de evolución". Al preguntar por su estado, por su diagnóstico empiezan los problemas ya que nadie es capaz de decirme nada: no sé el motivo por el que ha ingresado, no sé el estado en el que se encuentra, no son capaces de decirme si está bien o se está muriendo, no pueden saber si se ha roto un pie o le han pegado un balazo en el pecho.

Lo mejor de todo es que la siguiente hora de visita no era hasta las 20:30, con lo que pretendían que me estuviera tocando los cojones sin saber nada durante casi 5 horas. Y además, la visita programada del médico no es hasta las 14:00 del día siguiente, por si quería hablar con él. Tócate los cojones.

Conseguí sacarle a la enfermera el número de camilla de dónde se encontraba mi padre así como la localización de la "sala de evolución". La "sala de evolución" son 50 camillas dispuestas en un cuadrado con 5 ó 6 enfermeras dando vueltas, cerca de la entrada de urgencias del hospital del Valle de Sevilla. Cuando comprobé que no había ninguna enfermera en la entrada de la puerta me colé (una me dijo que si nadie me veía nadie podría decirme nada) y parecí entrar en una especie de purgatorio donde 4 docenas de almas en pena esperaban su destino celestial o infernal. Aprovechando que pronto era la hora de la merienda, nadie tuvo a bien reparar en mi persona y pronto empezó a entrar el resto de la gente.

El alta provisional que recibimos fue, aunque mi padre tenía reservada cama para su ingreso allí mismo y que le hicieran las pruebas que debían, porque su residencia es Barcelona y allí podrían tratarlo mejor sin necesidad de desplazar a nadie más de 1000 kilómetros. Al anochecer localicé el coche, que amablemente un conductor de la ambulancia había aparcado en una calle cercana, y empezamos el trayecto de vuelta a casa. Apenas 100 kilómetros más tarde paramos a cenar y dormir y ayer nos hicimos el resto del trayecto, para descansar en casa y hacer lo que nos había dicho el médico de Sevilla: llevarlo a su hospital de referencia - Bellvitge o Valle Hebrón - para que allí lo atendieran en urgencias y se procediera a su ingreso.

Lamentablemente, y mientras aparcaba el coche, el hijo de puta del doctor que estaba en preselección de pacientes - donde se les clasifica por orden de urgencia - ha decidido que no había tal prioridad y 4 horas después todavía sigue sin ser atendido por ningún personaje que se haga llamar médico. Menos mal que no estaba yo presente en ese momento (he pedido su nombre pero no me lo han querido dar y ya no está) porque si no hubiese agradecido tener un hospital tan cerca.

Mi padre, que ha cotizado durante más de 50 años a la seguridad social, sin jamás haber hecho nunca uso de ella, tiene que sufrir ahora los sinsabores de un servicio que da verdadera pena realizado por profesionales que no merecen esa distinción.

Hoy, o a mi padre le realizan las pruebas que necesita o yo duermo en comisaría.

5 comentarios:

Batto dijo...

Como es lógico es difícil ponerse en tu pellejo hasta que te pasa algo similar, pero te comento que ahora que se algo más del tema de hospitales (al estar Diana estudiando enfermeria) te equivocas en el objetivo de tus iras, Mote.

Te sorprendería saber como tiene que trabajar los médicos y las enfermeras de la seguridad social y en que condiciones.

La culpa de todo esto viene de más arriba creeme.

Animo y ya verás como tu padre se recupera pronto.

Anabel dijo...

Tranquilo, todo irá bien, en cualquier caso, posiblemente tengas que dormir en la comisaría así que ya avisarás dónde llevarte el bocata!

Anónimo dijo...

Sergi, la seguridad social es asi, hay tomarla como es pero a veces con un poco de caracter parece que cambia un poquito y funcionan las cosas de la manera que queremos.
De todas maneras, aunque es un momento dificil te recomiendo que antes de hacer ninguna tonteria te lo pienses dos veces. Hay gente realmente provocadora especialmente entre los funcionarios que te pueden meter en algun lio gordo como los toques.

Suerte y que se mejore tu padre.

Sldos. Jordi.

Cris dijo...

Entenc com et sents... i també sé que els metges i infermeres treballen nit i dia (bé, almenys aquí!). Nomès espero que ton pare es recuperi aviat i vagi tot bé. Segur que sí!

Una abraçada.

Motenai dijo...

Nada, mañana al cap...