Hoy volveré a jugar a tenis. En serio. Toca ponerse las pilas, toca empezar a preparar el campeonato de Catalunya de +35 que jugaré dentro de unos años. Se ha iniciado la cuenta atrás.
En la línea de grandes acontecimientos que deben sucederse en mi vida para cambiar la tendencia negativa y hacer surgir un punto de inflexión, creo que este deporte (que compaginaré con el golf, que me encanta y es el único que puedo jugar sólo y contra mí mismo) puede ser un factor clave en ello.
No solamente porque a todos los sentidos la práctica de un deporte es harto beneficiosa para cuerpo y mente, sino porque en una pista todo se ve diferente. Todo depende de ti. Todo lo haces tú. Cada servicio y cada volea, cada winner, cada remate. Dios, me muero de ganas de jugar.
Y por ello, tal y como hizo mi hermano en su blog, hay que empezar por la base. He decidido apalabrar (las iré a buscar a la tienda esta tarde), unas zapatillas deportivas para irlas a buscar por la tarde. Son las de la foto. Que sean el modelo de Roger Federer no tiene nada que ver. Están bien, tienen buenas referencias, son discretas (es el estilo del suizo) y me apetecen.
martes, 10 de julio de 2007
Hoy vuelvo a jugar (que trata sobre un paso importante en romper la tendencia involutiva)
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lunes, 9 de julio de 2007
The talented Mr. Federer (que trata sobre lo que ocurre cuando consigues enfocar tu talento natural en algo)
Ayer por la tarde, en 3 horas y 45 minutos, Roger Federer se proclamó vencedor de su quinto Wimbledon consecutivo al ganar la final contra Rafa Nadal en 5 sets: 7-6/4-6/7-6/2-6/6-2. De esta forma, el suizo consigue su quinto título del All England Club consecutivo, una gesta solamente alcanzada por Bjorn Borg entre los años 1976 y 1980, acercándose así a los siete títulos del mítico Pete Sampras a finales del siglo pasado.
Pero una vez finalizado el titular, llega el momento de hablar de lo que no se pudo ver por televisión. Para empezar, creo que sobra decir que el tenis en sí me obsesiona. Y ya sabemos lo que ocurre con mis obsesiones: me convierto en una base de datos esponjosa que intenta conseguir el máximo número de estadísticas y el mayor número, convitriéndome en un "teórico" de la materia. Y si realmente lo llevas en la sangre, te impide ver tenis desapasionadamente. Me ocurre con muchas cosas, desde la más tonta hasta la más importante, y esta no es una excepción.
Ayer pudimos ver la clásica lucha de la fuerza contra el talento. Evidentemente que el tenis ha cambiado mucho en sus más de 125 años de historia y hoy día es impensable encontrar un jugador entre los 25 mejores del mundo que aúnen necesariamente esas dos cualidades. Por eso, es obvio que Nadal es a la par fuerte que talentoso y Federer, un tenista de clase, tampoco se queda corto de facultades físicas. Es lógico, porque para ser campeón hoy en día no puedes serlo con una mesa de la que cojea una pata.
Pero si se tuviera que señalar el aspecto fundamental de cada jugador, un rasgo característico que lo etiquete para el gran público o un adjetivo que lo haga fácilmente reconocible por todos, en realidad es sencillo: Sampras era un net-rusher, Agassi un heavy-hitter, Hingis destacaba por su variedad de golpes, Muster por su físico, Rod Laver por su clase en la red (como Patrick Rafter, otro "gato")... y en los españoles, Bruguera por ese "latigazo", Emilio por ser una clase de tenis en vivo, Arantxa por su espíritu de lucha, Corretja por ser el mejor defensor que ha dado nuestro tenis, Moyà por ser un jugador tan redondo, etc.
Nadal aúna un sinfín de cualidades: pega muy duro, tiene una gran mentalidad que casi nunca se viene abajo... pero por encima de todo, es FUERTE. No me refiero solamente a fortaleza física (que es evidente) sino a que casi todo su tenis se basa en la fuerza y la resistencia: su potencia en los golpes, su forma de llegar a todas las bolas - y meterlas -, su invencibilidad mental, su capacidad para hipermotivarse a la mínima... es un gran jugador. No me gusta su estilo y debo decir que me aburre soberanamente ese tipo de juego del tenista que, como decía el propio Corretja, siempre pasan una bola más que tú. Pero es indudable que Nadal es, probablemente, el tenista más completo que ha dado España (coñññooo) con diferencia. Es un Michael Chang, un Washington, un Muster moderno y bueno. Bueno de verdad. Está un peldaño por encima del resto.
El problema de Nadal tiene nombre y apellido: Roger Federer. He tenido 2 jugadores favoritos en mi vida antes que Federer, dos súper-clase llamados Stefan Edberg y Pete Sampras. Yo crecí queriendo jugar como Edberg. Yo crecí queriendo tener la clase de Sampras. Ambos eran clásicos jugadores de servicio-volea, una tipología de jugador que tras la retirada de la última hornada (Sampras, Ivanisevic, Rafter, Krajichek) y de la penúltima (Becker, Stich, McEnroe, Edberg) se ha ido extinguiendo. Solamente el británico Tim Henman, un jugador al que vale la pena verle jugar solamente por la clase y la plasticidad de su tenis, sobrevive con un estilo de sacar y subir en todas las superficies.
Como decía, el problema de Nadal es mi jugador favorito, Federer, que con el de ayer acumula ya 11 Grand Slams. Sobra decir que Federer es bueno y que la característica fundamental que atesora es su talento. Federer es el ejemplo perfecto de lo que ocurre cuando pones a alguien que ha nacido para algo en concreto a hacerlo; su característica principal es... que lo hace todo bien. Sirve con la consistencia de Sampras, volea bien, tiene potencia en los golpes de fondo, tiene una infinidad de recursos a su disposición y no tiene puntos débiles. Sampras suele decir, y lo tomo como una voz autorizada, que Federer ganará alrededor de 18 ó 19 grandes. El americano Agassi, que protagonizó una bella rivalidad con Sampras la década pasada y que algo de tenis sabe también, admite que jamás se había enfrentado a un jugador tan completo. Que todo el mundo tiene sus puntos débiles... menos Federer. Bueno, tiene uno: Rafael Nadal.
No sé cuantas veces he visto la final de 2001 de Wimbledon (porque si hay que ganar en alguna parte y te gusta el tenis DE VERDAD, el mejor sitio es el All England Club, que no en vano es la Catedral) entre Rafter e Ivanisevic, ya que compré el partido en la web de Wimbledon - una de las pocas cintas en VHS que conservo - y estoy seguro que la final de ayer también será de las más recordadas.
Y digo esto porque ayer se demostraron muchas cosas: la primera, lo bueno que es Nadal, que tuvo contra las cuerdas a Federer en dos momentos clave del partido: el tercer y quinto juegos del último set, con 15-40 sobre el servicio del suizo. La segunda, lo bueno que es Roger Federer, levantando esas 4 bolas de break y encadenando su siguiente servicio tras el break con 3 ace y un punto de servicio, para ganar su quinto Wimbledon consecutivo.
Porque el suizo, que lleva disputadas ya 13 finales casi consecutivas de Grand Slam y no tiene entrenador, tuvo un partido difícil en la central del All England Club. Pero no olvidemos que jugaba en su jardín: el jardín de Roger Federer. Probablemente el mejor jugador de todos los tiempos.
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viernes, 6 de julio de 2007
Transformers (que no trata exactamente de la película sino de las series de antaño)
Esta semana (anteayer, ayer, hoy, no sé) estrenaron Transformers, la película. Está en la línea de adaptación de comics y series de antaño que tanto está de moda: Spiderman, X-Men, Daredevil, 4 Fantásticos, etc.
Sin embargo, Transformers es algo distinta. No lleva el sello de Marvel o DC sino que la memoria que tenemos de ella es gracias a los dibujos animados que pudimos ver hace entre 15 y 20 años, mucho antes del monopolio anime japonés que copa las televisiones de hoy en día. Recordemos cuando los dibujos venían doblados en ese español "neutro", acento que necesariamente debemos utilizar si queremos imitar al Oso Yogui, a Scooby-Doo, a los Autos Locos o a cualquier dibujo animado de la Warner que se veía por la tele.
En aquella época no nos preocupaban estas pequeñeces y gracias a ellos aprendimos estilos distintos de decir las cosas. Nunca fueron los Autobots y los Decepticons, eran los "Desepticons". Y Yogui paseaba por sus "arrestes montañas". Los "Cops" (Comando Organisado de Polisias Superiores) contaba entre sus integrantes a Masa (no Maza) y Barricada.
Hoy se han perdido todas estas series: Dartacán y los tres Mosqueperros, La vuelta al mundo de Willie Fog, Sherlock Holmes, va de aquí p'allá Inspector Gadget (no decía eso, pero de pequeño yo lo decía así), He-Man y los Masters del Universo (yoooooo tengoooo el podeeeeer!!), Dragones y Mazmorras... vamos, de la época de cuando los dibujos se emitían en prime time, a las tres y media de la tarde después del telediario los fines de semana.
En España, la televisión autonómica de Catalunya tuvo mucho que ver en la forma en la que se entiende hoy la programación "infantil", y también hay que dar kudos a las privadas. TV3 empezó a emitir japonesas a saco: Bola de Drac, Muscleman, el Dr. Slump!... y pronto también llegaron Oliver y Benji, Caballeros del Zodiaco...
Pero hoy mi recuerdo está a las primeras de todo: hoy soy fan de Optimus Prime.
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jueves, 5 de julio de 2007
Tiempo sin tiempo (que trata de una breve reflexión acerca de las limitaciones propias del día de 24 horas)
Nunca tenemos tiempo. No hay tiempo para nada. Hemos construido nuestra existencia de tal forma que apenas tenemos espacio para hacer lo que queremos, en la línea de lo que expliqué en su momento en esta entrada. Pero eso no es todo, a veces es incluso más enrevesado.
Eventualmente nos damos cuenta de esta situación, sin importar lo contentos que estemos en nuestro trabajo: hacemos propósitos de año nuevo (hay que ir al gimnasio, hay que apuntarse a inglés, hay que sacarse el carné, hay que retomar el contacto con ese amigo que hace tiempo que no ves...), pero la realidad es que apenas los acabamos cumpliendo. Nos vemos tragados por esa rueda que llamamos rutina.
El día tiene 24 horas y da para lo que da, sin más, y me gustaría de verdad que en lugar de 24 tuviera 30. Aunque eso supusiera vivir menos años. Viviría menos tiempo, pero ese tiempo sería más completo. Creo que la humanidad necesariamente tiene que plantearse el hecho de no solo cómo nos ganamos la vida, de nuevo como ya dije hace algunos meses, sino también ser conscientes del tiempo que empleamos para ello.
Es decir, no solamente somos la especie más enrevesada en cuanto a organizar nuestra supervivencia, sino que somos la que emplea más tiempo para ello. Hoy, de algún modo, me gustaría encontrar el momento para poder volver a coger la raqueta e ir a jugar a tenis, pero tengo que quedarme en la oficina necesariamente hasta no sé qué hora, aunque no haga nada. Y claro, no puedo traer el tenis hasta mi oficina.
La palabra "necesariamente" es la clave, claro. El mayor lujo de esta vida, mucho más allá que el dinero, es el poder usarlo para algo.
El problema es que a veces incluso cuando tenemos la posibilidad, parece que nos cueste hacer algo que se sale de lo "normal". Lo apartamos por cualquier banalidad, lo que es ciertamente una tristeza absoluta...
Sólo me pasa a mi?
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miércoles, 4 de julio de 2007
¿Por qué no antes? (que trata sobre como las chicas de 15 años han cambiado... en 15 años)
Ayer fuimos a cenar a un restaurante italiano (y por hacer una excepción, este lo llevan italianos) de la playa de Palma de Mallorca, la ciudad -recordemos- que no la isla. Como la lasaña y la escalopa milanesa fueron decididamente demasiado para mi estómago, tuve que levantarme para dar una vuelta a bien de que la desmesurada ingesta de alimentos encontrara sitio hacia abajo y no hacia arriba.
Ya era oscuro, pero todavía había gente en la playa paseando con el perro (había una pareja con un cachorro de dálmata precioso), algún que otro kumbayá no-woman-no-cry y ciertos guiris que se pensaban que la marcha en España (coñññoooo) empieza a las 22:30. Por mucho que, eso sí, Mallorca sea una isla poco española en cuanto a ocupación durante el verano.
La cuestión es que mientras estaba sentado en el bordillo que separa el paseo de la arena, a un campo de baloncesto de distancia oí unas voces y vi que había un conjunto de 5 ó 6 niñas de 15 años en la arena recogiendo las toallas y jugando a no-se-qué. Total que me pareció oir que una de ellas decía que podrían bañarse y, ni cortas ni perezosas, se empezaron a quitar camisetas, pareos, pantalones y la parte superior del bikini. Coñe, era de noche pero había un huevo de gente en el paseo que las podía ver, y la mayoría iba en tetas. Pim pam.
Esto no pasaba hace 15 años, cuando mis amigas tenían 15 años. Aunque me consta de primera mano que, ehem, algunas de ellas se colaban de noche en la piscina del club para bañarse desnudas, esto era muy poco habitual. Esta frescura para con el cuerpo propio y el cero pudor a enseñarlo a los demás creo que es un invento moderno. Aleluya, o sea, qué bueno que puedan disfrutarlo los chicos que hoy tienen 15 años.
Pero para un verdusco como yo este invento llega tarde, joder.
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martes, 3 de julio de 2007
Con niños no, por favor (que trata sobre los aviones y los críos)
Estoy en Mallorca, fase 2. La fase 1 fue un desastre; la fase 2 pinta igual.
Y tal y como pasó en el viaje de ida, y que lamento no haber puntualizado entonces, ha empezado igual. En el vuelo de Air Europa de esta mañana viajaban en el avión alrededor de 20 niños. Y digo niños a las criaturas que se encuentran en edad de no poder razonar con ellos pero que ellos creen poder razonar contigo. NO son monos ya. Ya no tienen el encanto de los bebés. Tienen 3, 4, 5, 6 años. Hasta 8 ó 9, creo. Son porculeros. Los bebés o bien lloran (sic) o bien se comportan infinitamente mejor, pero bueno. En fin, razones por las que los billetes de los niños deberían costar 10 veces el precio del de un adulto al contrario que en un parque de atracciones. Y en forma de lista, al estilo juegologuil:
1- No controlan el volumen de su voz. Gritan. Siempre.
2- Esa necesidad imperiosa de llamar la atención. Y cómo no, gritando.
3- No duermen, coño. Ostias, podrían quedarse dormidos de una puta vez y callar, joder.
4- Pegan patadas al asiento. A MI asiento.
5- Los putos padres no les dicen nada. Al final, cuando te giras (inaudito en mí, pero hay que imaginar hasta qué punto me estaban tocando los cojones), el padrecito o la madrecita de turno les aconseja dejar de patear el asiento porque "podrían" molestar a ese señor. Whereas "ese señor" = yo.
6- TODO les impresiona. UAAAAAAAAAAAAAAAAALLLAAAAAAAA!! Es el motor. MIRAAAAAAAAAAAAAAA!! Sí, vamos deprisa. PAPAAAAAAAAAAAAAA!!! Las nubes, sí.
7- Las mesas. ¿Qué coño les pasa con las putas mesas? Abrir - cerrar. Abrir - cerrar. Abrir -cerrar - abrir - cerrar - abrir - cerrar - abrir - cerrar. ¿Cuántas veces tiene que repetir el puto movimiento hasta que su padre le diga que deje la puta mesa en paz, joder?
Dios Nintendo inventó la Gameboy para algo, coño. Después llegan los tontos de seguridad aérea y dicen que tener enchufada la gameboy es peligroso para la aviónica y puede causar interferencias. Evidentemente el tío que lo dijo no vuela con niños en el asiento de atrás. La Gameboy, cloroformo, Herodes resucitado... daría cualquier cosa para que mañana, en el viaje de vuelta, no vuelva a tocarme por cuarta vez consecutiva, viajar con niños en el asiento de atrás. O eso o pido última fila.
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lunes, 2 de julio de 2007
Mi abuela - y que Dios me lo bendiga (que trata sobre las abuelas en general)
Este domingo tuvimos una de esas comidas familiares que tanto me gustan, que en teoría sirven para celebrar algo pero que nunca tienes esa sensación de que estás celebrando nada. Comimos con mis padres, mis suegros, Marta y mi abuela.
Mi abuela es la madre de mi madre, y la única que queda viva. Nació en 1917, o sea que tiene unos hermosísimos 90 años. Tiene mérito eso de llegar a los 90 años, la verdad. Tiene mérito porque provienen de una generación que las pasó muy amargas. Sobrevivieron a la primeras post-guerra, a la guerra civil, a la segunda guerra mundial, a la represión franquista en Catalunya (mi abuelo estuvo encerrado un par de semanitas bajo pena de muerte), al hambre y a la miseria, etc etc.
Ondia, y aún así, 90 años. Pim pam. Honestamente yo no creo que dure 90 años cuando he tenido una vida mucho más llena de facilidades.
Ya no está "perfecta", no obstante. Aunque vive sola desde hace más de 15 años, en un piso con unos escalones que me cuesta a mí subirlos, y es bastante autosuficiente... la realidad es que evidentemente la edad se le empieza a notar. A ver, hace 4 años la operaron de la cadera para ponerle una prótesis y mira, tan pancha, pero empieza a repetir mucho las cosas. Supongo que eso se debe a que en su vida no hay tantas cosas que contar ni tanta gente a quién contarlas, con lo que cuenta siempre lo mismo a las mismas personas. Eso sí, la memoria a largo plazo la tiene intacta y aunque es super-cabezota (que imagino que es propio de la época también), todavía se puede razonar con ella.
Mi abuela es el claro ejemplo de amor incondicional, de que se conforma con poco y que no te da más porque no tiene más. Es mi mayor fan sin lugar a dudas y cuando a veces me tiro un farol y me dicen que si no tengo abuela... pues es mentira. La tengo y bien maja que es :-)
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Motenai
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