miércoles, 9 de abril de 2008

Operación Triunfo (que trata sobre el regreso a las pantallas del 'reality' musical)

Mal empieza OT2008 si por ofrecer mis precisas e imparciales apreciaciones sobre los candidatos a futuras estrellas provocan que no caiga bien. Telecinco, es su impagable magnanimidad, me otorga legitimidad de opinión para que juzgue a los nuevos triunfitos de dos formas posibles: una, mediante los SMS de apoyo al cantante, que pueden salvarlo o condenarlo hasta el fin de sus días. La segunda, porque al obligarme a tragar su publicidad de 349753489 sponsors, por lo menos me da derecho a decir lo que me da la gana sobre lo que veo. Qué menos, ¿no? Eso sí, claro, lo que digo no tiene por qué gustar a mi audiencia particular. Lo encuentro justo.

Ayer tuve a bien sacrificar la experiencia housiana de los martes en pos del visionado de la gala inaugural "Operación Triunfo 2008". Había visto algunos cástings, de refilón, y ayer tocaba ver la carne de cañón que han seleccionado para el más cruel despelleje de la audiencia, para aflojar las gomas de unas cuantas bragas adolescentes o para el despiporre más llano y básico de la España de toda la vida. Y para pasar un poco de vergüenza ajena también, que no se diga.

Cuesta creer que lo visto ayer sean 18 de los cantantes con más talento, mayor proyección o mejor lo que sea de nuestro país. Podría ser, ojo, porque a la vista de la escasez han tenido que escoger un americano que apenas habla nuestro idioma para que rellene el hueco de voces masculinas, a mi entender la más coja de todas las patas de la mesa.

Cuesta creer, digo, en vista de la actuación de uno de los chicos que intentó - vanamente - imitar con "La Bomba" de Ricky Martin canción y cantante portorriqueño. Patético, por poner un adjetivo suave. Da la impresión, echando un rápido vistazo al elenco, que afortunadamente sí que hay algunas voces a tener en cuenta y que, esperemos, por esta vez podrían aprovechar el efecto de contar con tan selectos profesores de la academia.

Pero también me llega otra sensación: que no es casualidad que "Gran Hermano", "Tu sí que vales", "Supervivientes" y ahora "Operación Triunfo" compartan productora y cásting. Tengo la corazonada de que algunos de sus integrantes han sido añadidos en el grupo como el que añade ingredientes al caldo, para crear más sustancia, que diría Torrente. No quiero citar nombres para no herir susceptibilidades, pero dudo que algunos artistas que están en la selección final - sin valorar su capacidad, que desde luego la tienen - estén allí únicamente por sus aptitudes (y actitudes) y no por otras cosas, incluyendo factores MUY personales.

Este pensamiento, lejos de desanimarme, me reconforta. No me importa que se pueda haber manipulado el cásting en pos del espectáculo, porque a fin de cuentas estamos ante un gigantesco karaoke en el que viendo la INMENSA cantidad de publicidad que se incluye tiene que facturar. Y para generar dinero tienes que generar audiencia, a la audiencia le gusta el morbo y el morbo, lamentablemente, no lo da siempre la calidad. Por eso, insisto, me reconforta pensar que algunos de los mejores se han quedado en el camino de los cástings precisamente por eso, por ser demasiado buenos, pero no encajar en ciertos estereotipos, orientaciones y demás que los responsables de la selección estaban buscando.

Durante 18 semanas, por lo menos, asistiremos a una criba constante de candidatos; uno tras otro irán cayendo víctimas de los profesores, el jurado, los compañeros y la audiencia. He echado un vistazo al conjunto de personalidades que adiestrarán a los 16 finalistas: no está nada mal, todos grandes profesionales en sus campos. Destaca, pero, la ausencia del Director de la Academia en ediciones pasadas, Kike Santander, que deja el puesto a manos del histriónico Àngel Llàcer. A mi entender, la marcha de Kike, escarmentado supongo por el escasísimo éxito de sus apuestas triunferas de la edición pasada, devalúa un poco el concurso en general y la Academia en particular. Pero claro, eso es cuestión de gustos.

En los compañeros hay de todo: siempre es pronto para emitir juicios sobre quienes no conoces, pero supongo que habrá de todo. Los habrá majos y los habrá buitres. Y hasta los habrá que sean buenos músicos incluso, habrá que ver.

Del jurado hay poco que decir. De todos los que hay, el calvo de Cadena Cien - siempre moderadísimo en sus opiniones negativas, demasiado generoso en las positivas - es la opinión más respetable bajo mi punto de vista, ya que nadie como él para saber las tendencias de la música de hoy y qué es lo que busca el mercado de la calle. Han incluido a una diva del espectáculo, absolutamente desconocida para mi supina ignorancia, pero que parece lo suficientemente dura para romper la blandeza emocional de la ex-azotadora Noemí Galera (recordemos, la antagonista de los concursantes dos ediciones atrás). Risto Mejide sigue pensando que el espectáculo no está en el escenario y sigue buscando la provocación desde sus apreciaciones con los mismos chistes que en la edición anterior solo que, por repetidos y previsibles, hacen menos gracia. Eso no quita que lo que dijera ayer fuese menos válido, pero cuando en un comentario sobre lo que sea la forma adquiere mayor importancia que el fondo, se peca del llamado "estilismo", aunque en este caso sin adquirir las connotaciones clásicas de la palabra.

Me gustó, eso sí, que la música fuera en directo e incluso la selección de temas para la ocasión. Algunos algo pomposos, otros hasta yo diría que ligeramente fuera de lugar. Pero, en conclusión, cumplió su objetivo: entretener. Le sobran muchas cosas a OT, muchas, pero en definitiva no estuvo del todo mal. Espero poder prescindir de su visionado en sus futuros capítulos. No sea que me "enganche".

martes, 8 de abril de 2008

Mamá, mamá, no puedo respirar - Cof Cof (que trata sobre enfermedades en general)

Hoy estoy enfermo. El sábado por la noche ya me dolía la garganta, ayer jugué con dolor. Hoy estoy mal. Tengo la gripe. Me he tomado un frenadol, primero que me tomo en la vida. Va bien esto del frenadol, conste.

Como no estoy acostumbrado a estar enfermo, estoy MUY enfermo. El médico me ha recomendado una terapia especial de curación, espero poder seguirla al pie de la letra, es la putada de no depender exclusivamente de uno mismo.

No recuerdo la última vez que estuve enfermo, hoy me perdono no escribir nada más al respecto de esto ni de nada más...

lunes, 7 de abril de 2008

Oh Capitán, mi Capitán! (que trata sobre el fin de semana, a partir del enunciado de un poema)

En el año 1860, Walt Whitman publicó este poema, que se dio a conocer al gran público (entre ellos, a mí) en la película "El club de los poetas muertos". En ella se utiliza de vehículo en muchas ocasiones, y de forma especialmente emotiva hacia el final.

Pero nada tiene que ver con Whitman la entrada de hoy. Este fin de semana he estrenado capitanía en el interclub y debo decir que no puedo estar más orgulloso de los resultados obtenidos. El sábado ganamos al RCTB, que son tan pijos a la par que impresentables, y espero que el walk-over y con el 5-0 a nuestro favor, alguien les ponga en su lugar. En fin.

El domingo era el día clave, porque jugábamos en casa de un rival directo y yo, que soy el jugador de mens ránking del equipo, ejercía las funciones de líder. Empecé jugando y ganando mi partido, 6-1 / 6-3 en menos de una hora. Simultáneamente jugaba Ferràn contra Mundi, un partido que yo ya daba por perdido al inicio, dado el bajo estado de forma de Ferràn (sin ganar un partido oficial desde hacía 2 años por lo menos) y el hecho de que Mundi, dos semanas atrás, se había cargado a nuestro teórico número 1 en tres sets. Y ayer jugaba de número 3. Mientras, Manel entraba en la pista que yo dejaba y perdía rápido, 6-2 / 6-0, vapuleado por un Mosso d'Esquadra que jugaba muy bien y dejando la eliminatoria igualada en 1-1.

Entonces llegaba la gesta. Ferràn, que había empezado perdiendo 5-0, acabó cediendo el primer set 6-4, pero entre Manel y yo lo amarramos a la pista y se sacó un gran partido, con paciencia más que con tenis, aprovechando la primera bola de partido de la que dispuso en el tercer set y estableciendo una ventaja temporal para nosotros (2-1) que duraría poco, ya que nuestro número uno perdió 6-1 / 6-1 en 45 minutos. Empate a 2 puntos. Se tenía que jugar, pues, el doble decisivo: lo jugaban su número 1, Carmelo, y un zurdo argentino que ya ganó el doble la última vez que vinimos.

Había que decidir quién haría pareja con nuestro doblista J.L. Cano y la responsabilidad, obviamente, recaía en el Capitán. EL CAPITÁN tenía que asumir sus funciones. Así que jugué... e hicimos un partido estupendo. Se nota que vamos cogiendo ritmo y que vamos disputando partidos juntos. Nos salió todo redondo y ganamos 6-4 / 6-4 en una hora y 20 minutos, no sin poca tensión, la verdad. Salí hinchadísimo de ese club, estaba orgulloso de mis jugadores.

La verdad, es una puta mierda de campeonato y una puta mierda de nivel el que tenemos, pero aún en nuestra miseria, lo hicimos de puta madre. Me siento como un barco pirata que acaba de concluir exitosamente un abordaje. No hay botín, mis marineros no me aclaman, pero me siento igual de bien.

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Además, ya que el fin de semana empezó magnificus maximus (por cierto, casi olvido la mini-sesión Ikeil del sábado tarde - saludos a Sweet Carmine 'Mistress of the Dark' desde aquí), ayer tarde - noche estuvimos en la playuqui de Vilanova. Que pegaba un viento y un frío que te cagas, sí, vale. Pero hay que admitir que tiene sus compensaciones, que yo ya me entiendo.

P.S. Los vampiros muerden menos.

viernes, 4 de abril de 2008

Cura de Sueño - sueñoga - Sueño ++ (que trata sobre dormir... bien... mucho)

Qué importante és dormir bien. Ayer, por primera vez en demasiado tiempo, dormí que no se sabe de bien, en calidad Y cantidad. Recuerdo exactamente cómo me dormí... lentamente (en pocos minutos), ni la luz ni la tele me afectaban... lo necesitaba. Sin cenar, directamente a la cama, como hechizado por alguien...

ZzZz...

Casi 9 horas. Ciclos completos: 6. Ni recuerdo la última vez que he dormido tanto y tan bien... Despertar, hacer unas ligeras comprobaciones matutinas - que deberían convertirse en rutinarias - para poner una lavadora! Soy un figura.

Este fin de semana toca tenis a destajo: campeonato sábado y domingo, seguramente acabaré jugando tres partidos. Pero me siento animado... mi padre en casa y la verdad, me siento mucho mejor.

jueves, 3 de abril de 2008

Altas y pequeños favores... (que trata sobre la vuelta a casa y la historia de tener tíos postizos)

A mi padre le han dado el alta hoy, es un campeón. Mientras escribo esto está volviendo a casa. Ole.

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Algunas veces he mencionado aquí a mi tío postizo Manel, mi compañero de fatigas en el tenis. Es majo, es fundamentalista con sus opiniones, es un buen tenista, un poco pesado (especialmente cuando cree tener razón), fan de música que no conoce ni Dios - como todo buen friki que se precie - pero buena persona.

Apelando a este cúmulo de facultades y con respecto a su faceta musical, me ha pasado su última creación con su grupo que se llama, atención al dato, "Little Hospital". Como graban en Hospitalet han creído ser originales con el nombre (craso error), pero se les puede perdonar. Total, que resulta que la canción no está mal. Tenía pensado un montón de comentarios incisivamente graciosos esperando un auténtico bodrio, pero resulta que suena bien. Abajo he dejado un vídeo de muy mala calidad pero también la canción, con un reproductor que alojo en mi servidor. Os aconsejo quitarle el sonido al video y escucharlo del mp3. Hala, que no se diga. Y si alguien quiere comentar algo, sin compasión. Total, no lee este blog xD


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Ah, Manel es el que canta. La canción se llama "A room with a view"

miércoles, 2 de abril de 2008

Silencio (que trata sobre la propia palabra, no sobre la canción de Bisbal)

Silencio. Falta de ruido. Ausencia de sonidos. La Nada.

Muchas veces la gente creehaber estado en silencio pero probablemente en realidad lo haya estado en muy pocas ocasiones, y puede que ni tan siquiera lo recuerde. El silencio absoluto es muy complicado de obtener, pero silencios relativos hay muchos.

Ahora mismo he apagado el televisor, no hay ruidos demasiado importantes. ¿Estoy en silencio? No. Tecleo en el ordenador pero no es lo único que oigo; el ronroneo de la lavadora detrás de la puerta cerrada, ha terminado el centrifugado y se ha quedado en pausa. El disco duro efectúa salvados de seguridad y lo oigo; a lo lejos, débilmente, un perro ladra. Hay que deternerse a escucharlo, pero está ahí. El motor del compresor de la nevera, todavía más flojo, ahí está. Incluso si me concentro, puedo ir el ligerísimo tic tac del reloj gigante que tengo apoyado en la pared. No hay silencio.

Si lo pienso, la mayoría de situaciones en las que debería haber silencio, no lo hay. Una biblioteca, por ejemplo, está llena de cuchicheos, de gente que se levanta de las sillas o que pasa las páginas. El cine, con el crepitar de las palomitas o algún móvil despistado que suena. Una noche de verano, en la que paseas tranquilamente por la urbanización... crees estar en silencio, pero en realidad te has acostumbrado al ruido de los grillos que te acompaña mientras caminas. Casi silencio.

Se le ha intentado dar muchos nombres, le han dedicado sonoras canciones en su honor, han intentado explicar como es su sonido, que es oro... tonterías.

En mi vida recuerdo 5 momentos de silencio absoluto. De quedarse absolutamente quieto y solamente escuchar como uno mismo respira. Uno de ellos fue buceando, bajo el agua: el fondo del mar es increíblemente callado, aunque como nunca bajas solo, siempre hay un compañero que gira, la compresión del aire en tus oídos que te obliga a ecualizar a cada metro que bajas, peces que se agitan y que no hacen ruido alguno pero que te distraen e impiden que te concentres en nada...

El resto de momentos en los que he vivido silencio han sido (y así tienen que ser) casi sobrenaturales. Uno fue en un cementerio, cuando era adolescente. Pocos años más tarde, saliendo a correr una noche de agosto en Fontpineda, los grillos callaron y me dí cuenta de que el mundo se había detenido, solamente mis pasos disturbaban la noche. Los otros dos fueron hace poco. Uno de ellos se produjo en el Liceo, con Mònica, después de la última pieza del concierto de Brahms. Inexplicablemente - y más en un teatro, que por lo visto dan mucha tos - al final del concierto 1000 personas se quedaron simultáneamente sin pestañear, mientras el triángulo daba las notas del cierre. Fueron 4 segundos que, en mi opinión, no existieron.

El otro fue ayer. Salía de cenar y me iba a casa. Tenía el coche aparcado en Corbera, delante de un pabellón de baloncesto que siempre está lleno con gente que entrena a horas intempestivas, como antes hacía yo. Cerré la puerta del rellano y miré al cielo buscando la luna. Mientras bajaba los escalones me dí cuenta de que únicamente el que desentonaba era yo, que hacía ruido al caminar. Tuve que detenerme a escuchar atentamente, por si era mi imaginación o me estaba quedando sordo. Ni una cosa ni otra, simplemente no había nada. Cero absoluto.

Fue un orgasmo instantáneo, sentí un escalofrío brutal que me recorrió la espalda. De repente, el mundo era mío.

martes, 1 de abril de 2008

April's Fools' Day (que trata sobre el día de los Santos Inocentes)

Hoy es el equivalente de nuestros Santos Inocentes en muchos países del mundo, no solamente en Estados Unidos. La historia del por qué no está clara, pero en este enlace se especula que podría ser debido al cambio del calendario que Carlos IX de Francia realizó en 1582. Antes de la adopción del calendario gregoriano, cosa que acabo de ver muy recientemente en otras partes, la festividad de año nuevo se hacía coincidir con el equinocio de primavera, empezando el 25 de marzo y durando 8 días. Por lo visto, al pasar el año nuevo al 1 de Enero, mucha gente no se enteró del cambio y siguieron celebrándolo el 1 de Abril y de ahí el día de los tontos.

Es costumbre realizar ciertas bromas durante este día, que abarcan desde el ámbito personal a incluso el corporativo. Algunas de ellas son excepcionalmente conocidas para bien, como la de Burger King en 1998, que anunció que había desarrollado una hamburguesa para zurdos en la que las salsas y condimentos se derramaban por el lado contrario al habitual. Por lo visto recibieron un montón de clientes solicitando el nuevo Whooper, a la par que otros muchos que reclamaban el producto original para diestros. Hay un buen listado de las mejores (o las más famosas) en este enlace, no tienen desperdicio). De hecho, ya que yo vengo del mundo de las artes gráficas, la de la república de San Seriffe, con sus islas "mayúsculas" y "minúsculas" me ha hecho mucha gracia.

Otras, en cambio, no son tan majas. En 2003 en Corea se anunció la muerte de Bill Gates, cosa que lideró unas pérdidas bursátiles del 1,5%. En Romania, por ejemplo, un periódico anunció la liberación de 60 presos políticos: los familiares llegaron a las puertas de la prisión, esperanzados por el fin de tantos años de cautiverio y... nanay, una bromita de nada. Pues qué gracia.

Con el viejo cuento de las bromas, pueden suceder catástrofes: en una ocasión se dio una alarma de tsunami que pareció falsa y al final murieron 165 personas incrédulas, pensando que era debido al día de los inocentes.

En fin, que las bromas están bien, pero ojo. Ojo, ojito, ojo.