miércoles, 18 de abril de 2007

Va de pelis! (que trata de una recopilación de películas, tras el même lanzado por Marta)

Bueno, pues acepto el même y aquí van. Me reservo el derecho de modificar lo que me salga de los cojones :-)

Mi película favorita: Star Wars Episode IV: A new hope - Por lo que supuso en mi vida, por su implacable visión de la bondad y la maldad y porque me convirtió en caballero Jedi. El episodio cuarto, el original, es una obra maestra. Y punto.

La peor peli que he visto: Plan 9 desde el Espacio Exterior - El clásico de Ed Wood es tal vez la peor película que he visto, pero es tan mala que te llega a gustar xD Pero como hablamos de "la peor" y no "la que menos me gustó", con justicia puedo decir que esta es de lo peor que se ha hecho nunca. Aunque las nuevas de Uwe Boll se le acercan.

Le película favorita de mi infancia: Indiana Jones en el Templo Maldito o Los Goonies - Soy más que fan de las pelis de aventuras, así que esta categoría comparte ganador. Justo después de mi infancia, la susodicha Star Wars suplantó a ambas en este apartado.


La película que más veces he visto: Star Wars - No podía ser de otra manera. Pero le siguen de cerca "Top Gun: Ídolos del Aire", una habitual de los autocares del cole, Grease (un clasicazo) y 7 novias para 7 hermanos.

La película que cambió algo en mi vida: Trainspotting - Para no repetir la misma, pongo este filme que me impresionó tanto y me dio una lección de 90 minutos sobre la decadencia de una persona normal y corriente en un mundo del que afortunadamente me he librado.

La película con la que más me he reído: Agárralo como puedas - Un despropósito como la copa de un pino, una secuencia de introducción impresionante, un no parar de reir. Recuerdo haberla visto con mi padre y caérsele las lágrimas de la risa.

La película con la que más he llorado: El Rey León o Jerry McGuire - Otro premio compartido, pero no son con las que más he llorado, sino tal vez las que más veces me han hecho llorar. Ambos finales, tanto el de la peli de Disney como el "You're my ambassador of Kwan, man" de Cuba Gooding Jr. dirigido a Tom Cruise, tienen ese algo.


La película que me hace cantar / bailar: Grease - No entiendo como Marta no ha puesto esta, es el musical moderno por excelencia. Desde el principio, con Frankie Valli interpretando el temazo central hasta el fin, un no parar de cantar. Saturday Night Fever me hace bailar también.

La película con la que me he sentido enamorado: Ghost - Tal vez porque te das cuenta de lo efímero que puede ser el momento. Todo el mundo se enamora de esa Demi Moore en Ghost.

La película con la que más miedo he pasado: El Resplandor - No me gustan las pelis de miedo, considero absurdo verlas.

La película con la que más he apartado la mirada de la pantalla: Leyendas de Pasión - Dios, que tostón.

La película que me hizo ver el cine como algo más que entretenimiento: ET, El Extraterrestre - Siempre he visto el cine como algo más que entretenimiento, como una forma más de aprender algo. Y ET creo que fue la primera película que vi, así que...

La película que habla sobre mi (pero nadie lo sabe): *

La película que ojalá hablase sobre mi: Algunos hombres buenos - Por el título, nada más.

El mejor principio de una película: Casino Royale - Muchas películas de Bond valdrían, pero considero que los primeros 15 minutos de la última son algunos de los metros más trepidantes filmados en los últimos tiempos.

El mejor final de una película: Jerry McGuire - Miles valdrían, pero en especial cualquier final feliz creíble me gusta. El de Jerry McGuire me levanta la moral, aunque el de "Titanes: hicieron historia" también es de aquellos que mejoran tu día.

Y añado una categoría nueva:

La mejor frase de una película: "Disculpa aceptada, capitán Needa" - La pronuncia Darth Vader mientras el capitán Needa se desploma al suelo asesinado por el Sith. Hay miles de frases que valdrían, esa simplemente me encanta. Aunque la archiconocida de Clark Gable en Lo que el Viento se Llevó: "Sinceramente, querida, me importa un bledo" también me fascina xD

* No encuentro título ahora mismo para llenar este hueco.

Llamémosle X (parte I, que trata sobre lo importante que es pensar antes de decir las cosas)

Inauguro sección: una serie de historias sobre un personaje singular al que tengo en gran estima y al que le van sucediendo cosas muy particulares, en parte por la forma de ser y en parte por el destino. Creo que va a ser interesante y, por supuesto, todo esto es real.

Hace pocas tardes, mientras ella llevaba a su hijo varón a su habitual paseo por el parque, se encontró con un hombre de unos 30 años que a su vez estaba "disfrutando" mientras su hija pequeña dibujaba en el suelo con unas tizas puestas para tal ocasión.

Evidentemente, tal y como son los enanos, le faltó tiempo al niño para ir a ver qué hacía su congénere y decidir que él también quería dibujar con esas tizas; de modo que, por la razón que sea, ambos padres y ambos hijos se encontraron en el mismo lugar en el mismo momento.

A nuestra protagonista le sorprendió el hecho de que la niña no hacía más que dibujar la misma letra en el suelo, una "Z", cosa que no pasó desapercibida tampoco al padre; éste no tardó en interpelar a su "bambina" acerca del por qué de esta situación: "Cariño, ¿cómo es que solo dibujas una de las letras en el suelo?" - "Porque me gusta, papá". "Sí, pero tu también sabes dibujar las otras letras, ¿verdad?"

Y en ese momento, en un alarde de espontaneidad, nuestra madre que hasta el momento no había intervenido en la conversación intercede:

"Será que de mayor quiere convertirse en una Zorra"

Fin de la historia

Moraleja: algunos héroes muy conocidos, como el Zorro, no tienen equivalente femenino en el nombre por razones obvias, por mucho que pinten Z en el suelo. Y se demuestra, una vez más, que es más útil pensar con 3 segundos de anticipación que con 3 de retraso xD Y además te evitas tener que cambiar de parque xDDD

Oda a Gemma (que trata sobre el cumpleaños de mi amiga Gemma)

Hoy es el cumpleaños de mi amiga Gemma, amiga a la que "recuperé" hace no mucho y además a quién le debo haberme animado para la creación de este blog.

Hace muchos años que conozco a Gem. Es la primera mujer a la que ví desnuda, hace 20 años, y esa fue la última vez que lo hice. Es una de las personas con quién tengo más afinidad, con diferencia. Y no nos engañemos, es amiga mía por muchas razones pero la más importante es que la admiro.

No solamente aporta un punto de vista diferente y necesario en mi vida, sino que va más allá de la mera necesidad. Es simplemente alguien que quieres tener a tu lado. Es un activo que toda persona quiere tener. Y todo ello, sin necesidad de TSNR!!

Y además está buena que te cagas.

Por todo ello, porque hoy es su cumpleaños, la felicitamos. Y que así sea por muchos años.

T'estimo, Gem.

viernes, 13 de abril de 2007

No soy Marco Polo (que trata sobre lo bien que se está en casa)

Estoy un poco hasta la polla de viajar. Ahora mismo estoy en Córdoba, ciudad que contrariamente a la creencia popular, lo mejor que tiene no es la Mezquita sino las cordobesas. Y serán guapas, pero muy "desaborías", la verdad.

Marco Polo, s. XVI

La semana pasada estuve en Paguí, sin pasaporte, y la anterior en Bilbao. La que viene me iré a Valencia (aunque no tengo previsto pasar noches fuera), la próxima seguramente haré la ruta del norte (Barcelona - Vigo e ir volviendo) y en 3 semanas me iré a Madrid. Poco más tarde toca Asturias - patria queridaaaa - y si todo va bien otra vez Madrid. Y aún no hemos salido de Mayo. En Junio, seguro, toca Mallorca también una semanita y vuelta a Madrid para otros 3 ó 4 días. Y todo eso sin contar lo esporádico que pueda salir, claro.

Es una mierda pasar tantas noches fuera de casa; no viene mal salir de vez en cuando, pero echo de menos poder tener una vida medianamente asentada. Dormir solo no es lo mismo que en casa con mi mujer, no puedo tener planes fijos ("Gemma, te va bien el lunes para comer? Es que tengo toda la semana ocupada..."), no puedes apuntarte a clases de nada porque faltarías más veces de las que irías... y sobretodo porque viajar, en lugar de romper la rutina de estar siempre en el mismo sitio, se convierte en una rutina en sí misma.

Se me plantea el dilema de que, eventualmente, tendremos descendencia y entonces... qué? Yo recuerdo de pequeño la sensación de tener a mi padre viajando contínuamente y no me gustaría para mi hijo, quiero algo mejor para él.

Y sinceramente, ese pensamiento ahora mismo me incomoda.

lunes, 9 de abril de 2007

Yo no (me) cago en París (que trata sobre un dato curioso y escatológico)

Mientras a toda ciencia mi mujer en estos momentos estará haciendo uno de esas maravillosas entradas sobre lo bonito del viaje a París (en adelante, Paguí), he pensado que para no repetir las cosas y/o ponerlas de un modo menos agradable estaría bien compartir con este blog un detalle que me sucede desde hace mucho tiempo y que, confieso, no es apto para personas que sufran al leer de cosas guarras o desagradables.

Pero lo primero es lo primero: Paguí ha estado genial, me lo he pasado en grande paseando por las calles y disfrutando de, oh increíble, un tiempo inmejorable visitando el Paguí clásico: Tour Eiffel, Montmartre, Louvre, Campos Elíseos, Tumba de Napoleón, el Arco del triunfo, Nôtre Damme, la Ópera y etc. etc. Fantástico. Estamos agotados, muchos kilómetros andando pero la verdad es que ha valido la pena. Lo teníamos pendiente y volveremos porque el recuerdo que queda es simplemente estupendo. Incluso he comido mi primera crêpe (eso sí, en donde hacen "las mejores crêpes de Paguí") y me ha gustado.

Sin embargo no quería hablar de la Ciudad de la Luz. Hoy hablo de cierto problemilla que tengo cuando viajo a sitios ajenos a mi casa y que no conozco: no puedo cagar.

Simplemente, no sale.

Si, si. No cago. No me sale. Como, como y como... pero no expulso los ineludibles desechos que mi cuerpo produce tras la ingestión de los alimentos. Se acumulan en mi interminable intestino grueso hasta que me familiarizo con el lugar (puede llegar a pasar una semana) o hasta que vuelva a casa, lo que suceda antes. En el caso de este viaje, al volver a casa. Ha sido entrar por la puerta y reanudarse el tránsito rectal, relajarse el esfínter y correr al baño de arriba para soltar la gran andanada, dejando huella radioactiva que a buen seguro durará varias horas. Ha sido maravilloso, claro. Porque cagar, diga lo que diga la gente, sigue siendo uno de los grandes placeres de la vida (para los que no sufren estreñimiento, claro) y una de las pocas cosas que iguala a todos los hombres. Ya me lo decía mi abuela: "Caga el Rei i caga el Papa, i de cagar ningún se n'escapa!".

Es raro esto. Debe ser psicológico, claro. Recuerdo que en la anterior DRUPA estuve una semana que no conseguía ir al baño. Cuando al final aquello decidió que más apretado dentro ya no se podía estar, "el niño" fue espectacular. Mientras que Marta adornará seguramente su texto con unas ricas fotos, yo prefiero no hacer lo mismo. Sin embargo, creo que no soy el único en el mundo al que le pasa... y sinceramente es tarde ahora para buscar en internet si es un problema real o soy el único que tiene retortijones de efectos retardados.

Qué cosas, no?

jueves, 5 de abril de 2007

París, city of light (que trata sobre París)

Hoy marchamos a París, en coche, y ya tengo ganas de llegar a la capital francesa. Lo cual es verdaderamente extraño con lo mal que me caen los franceses, que ni se les entiende hablar, ni son simpáticos, ponen un montón de salsas extrañas en todos los platos y nos vuelcan los camiones de la fruta.

Cada vez que voy a Francia, no obstante, siempre me viene el pasaje del Tenorio en el que Don Luís explica su visita en territorio galo y el cartel que colgó en su puerta:

"Aquí vive un Don Luís
que vale lo menos dos;
parará aquí algunos meses
y no trae más intereses
ni se aviene a más empresas
que a adorar a las francesas
y a reñir con los franceses"

Toma ya. Bravo por Don Luís Mejía.

lunes, 2 de abril de 2007

Hoy me gané el pan (que trata sobre dos reflexiones sobre la vida en general)

Esta mañana, de camino al aeropuerto para coger un avión a Madrid, me ha vuelto a la mente una reflexión a la que hace tiempo le doy vueltas, y se ha visto complementada con otra.

Resulta que hablando con mi suegro de todo y nada en particular, de que yo viajaba y tal y de que estaba yo un poco cansado me dijo, y sin ninguna maldad por supuesto, que claro, que "había que ganarse el pan". Es cierto, pensé. Hay que ganarse el pan. Pero esta frase, y el hecho mismo de que la consideremos hoy por hoy como una verdad razonable e ineludible, esconde una terrible crueldad: el pan debe ganarse cada día porque al parecer, cuando amanece por la mañana, ya lo hemos perdido. Y entonces nos espera un duro día de lucha, en nuestros trabajos o en lo que sea que hacemos durante nuestra jornada laboral, en que conseguimos el derecho a "recuperar" ese pan y ganarlo. Porque en esta vida, el pan debe sudarse como si los humanos tuviéramos que ganarnos, con muchísimo más trabajo que el resto de animales del mundo (ningún otro animal trabaja 10 horas para comer, por ejemplo, a excepción de aquellos a los que EL HOMBRE hace trabajar 10 horas para que coman), el derecho a ese pan.

Hemos nacido para que durante la mayor porción de nuestras vidas la empleemos precisamente en eso y la primera cuarta parte de ella en prepararnos a poder ganar más y mejor pan.

Hoy se habla, casi siempre con sentido despectivo, del hombre del paleolítico, aquel pseudo-humano que andaba semi-agazapado, con garrote, vivía en una cueva y atizaba porrazos a la mujer que quería que le haría de recolectora de frutos y cuidaría de la prole mientras él iba de caza. Ese hombre involucionado, desactualizado, primitivo.

Pero en realidad hoy salimos a ganarnos el pan para podernos permitir tener una cueva más grande, andamos no ya semi-agazapados sino agazapados del todo por el peso de mil cargas distintas (trabajo, hipoteca, etc. etc.), y en algunos casos seguimos utilizando ese pan para comprar un garrote que impresione a esas hembras para que vengan con nosotros a cuidar de una prole que no vamos a tener gracias a esos maravillosos muros de goma durísimos que hoy ponemos ante nuestro aparato reproductor y que además nos evitan coger estas enfermedades next-gen.

Tanto no hemos cambiado.

Pero hoy me he ganado el pan, he ido a Madrid y me han firmado el pedido de, atención al dato, una "máquina hendedora, encoladora y plegadora para la confección de cubiertas con solapas, dípticos, trípticos y similares, marca Petratto y modelo Cordoba". Eso sí, nueva y de fabricación italiana. Y con bolsa de ventana incluída, ahí es nada. Me he ganado el pan con eso.

Una hendedora marca Petratto, modelo Cordoba

¿Soy el único al que le parece hasta irrisorio el nivel de sofisticación tan absurdo al que ha llegado nuestra sociedad? Una sociedad en la que, para ganarme ese pan, tengo que vender toneladas y toneladas de ese alambre que se usa para la hacer la grapa de esa couché de cotilleos tipo Pronto, Lecturas, Semana o Qué me dices y que tantas satisfacciones les da a ellas... o tal vez con las que se grapan los cientos de miles de revistas porno que tantas satisfacciones y momentos de exploración y conocimiento íntimos les da a ellos. A mi me parece TAN rebuscado, tanto, que doy la razón a los teóricos que dicen que en realidad esto es Matrix y que sólo puede haberlo creado (y mantenerlo) un programa informático que nos usa de alimento para sus propias máquinas.

Estamos en una sociedad en la que para subsistir debemos llegar a estos extremos, porque pensado fríamente son extremos; una sociedad que solamente ella puede dar cabida a toda una histriónica hornada de personajes: representantes, headhunters, guías espirituales tipo Álex Rovira y alimañas de ese estilo. Los nuevos trileros de hoy en día, que en lugar de bolitas jugamos con otras cosas. Representantes (y por ende alimañas) entre los que me incluyo, porque desde el punto de vista más objetivo, no encuentro una justificación al trabajo que yo hago (y muchos otros como yo) que consiste en vender algo... que no tenemos!

Y hoy, a las 21:00 de la noche, me pregunto cómo sería la sociedad si yo no vendiera la necesidad a mi cliente de que realmente necesita esa máquina hendedora marca Petratto, si Marta no se desgañitara en conseguir el mejor impacto de su nueva imagen de empresa para con sus clientes, si Gemma no se esforzara a que sus clientes pensaran que la sopa y pasta deshidratada que vende es la mejor del mercado o si Vander... si Vander... qué coño hace Vander? Bueno, haga lo que haga tampoco debe hacer mucho, o sea que es un mal ejemplo. En cualquier caso, creo que irá al trabajo a "disimular" que hace algo absurdo que debe hacer y que al final de mes le reportará ese pan.

Y aunque hoy por hoy todavía se alimente del pan de sus padres, porque así es la vida, siempre podrá ir a dormir con conciencia tranquila de que hoy se merecía su plato sobre la mesa. Y si no, no. ¿Verdad?