jueves, 31 de julio de 2008

La lotería de la muerte (que trata sobre carteles y accidentes de tráfico)

Se me ocurrió escribir esta entrada mientras conducía por la autopista y leía uno de esos carteles luminosos que ponen mensajes del estilo "coche averiado" o semejantes. Hace algún tiempo hicieron una prueba piloto con otro tipo de contenidos y la verdad es que caló, con lo que ahora están repitiendo. El mensaje consiste en indicar en varios idiomas el número de muertos y heridos graves por accidente de tráfico en Catalunya hasta el momento.

Por ejemplo, el lunes se leía: "En Catalunya, 175 muertos y 730 graves". El martes la cifra cambió a 178 muertos; el miércoles era de 179 y hoy, al venir, era de 183. Aunque es cierto que en verano aumenta el riesgo de accidentes porque también aumenta el número de desplazamientos, todavía nos quedan una operación retorno de julio, una operación salida de agosto, otra operación retorno de agosto, el puente del 11 se septiembre, el de todos los santos, la constitución y la purísima y por supuesto las navidades. Seguramente llegaremos a la cifra de un muerto al día, más o menos, y 5 heridos graves.

Eso significa que, a diario, lo mismo que toca el cupón de la ONCE hay una persona que muere en la carretera y 5 que quedan malheridas. O sea, una família rota por el dolor y por lo menos unas pocas con algo más que un gran susto. En ocasiones por despistes, por imprudencias o, en cambio, por estar en el lugar incorrecto en el momento equivocado. Todos los días, sin excepción, en Catalunya. Extrapolado a la totalidad de España, pues mucho peor.

Cada día que sales a la carretera, juegas a la ruleta. Todos los conocidos que uno tiene y que se dirigen al trabajo, al gimnasio, al club, de fiesta... todos juegan, sin saberlo, a esta lotería de la muerte. Una lotería que, muy al contrario que muchas otras, siempre toca.

miércoles, 30 de julio de 2008

Iconos de la adolescencia (que trata sobre aquellos lugares que fueron pero dejaron de existir)

Hoy me he enterado de una noticia terrible. Up & Down, la mítica discoteca adolescente, cierra definitivamente sus puertas. Atrás quedan 26 años de referente nocturno para la juventud al principio para pasar por la época adolescente después. La primera discoteca "seria" a la que fuimos muchos (la única que permitía a menores de 16), pasando poco después a Jimmiz, igual de pija - anda que no cantaba yo xD - pero de más nivel.

Nunca fuí mucho de discotecas aunque el baile lo domino a la perfección, no es por inmodestia decirlo, solamente iba por las niñas. Eran otros tiempos, la verdad.

Ver caer un emblema como U&D, el lugar mítico donde Gemma celebró su 18 cumpleaños (yo ya estaba allí :D ) es un síntoma más de que nos hacemos mayores.

Qué lástima, coño.

martes, 29 de julio de 2008

Día nublado, con sol a la luz de la luna (que trata sobre... cansancio, creo)

Estoy cansado. No triste ni enfadado, pero sí cansado. Tampoco exageradamente estresado, pero muestro síntomas de agotamiento mental. Incluso jugando a tenis me cuesta concentrarme cuando las cosas mínimamente se tuercen. Necesito dejar que mi mente descanse. Un poco, por lo menos.

Recuerdo que cuando iba al cole planteé un dibujo a mi profesora titulado con el nombre que pone en la entrada, seguramente inspirado en cualquier gilipollez de Mortadelo y Filemón o vete tú a saber. Pero en cualquier caso fue el único dibujo que aprobé - olé por Ibáñez, pues - y ya entonces reflejaba muy bien mi estado de ánimo del momento, aunque supongo que por razones distintas. Hoy me siento así especialmente, como un día nublado con sol y a la luz de la luna, pero todo junto.

Mientras algunos siguen desaparecidos en combate y otros haciendo las américas, la inspiración se mantiene local. Localmente fuerte e intensa, eso sí.

Porque... ¿cuando era que tenía vacaciones yo?

lunes, 28 de julio de 2008

En homenaje a Calderón (que trata sobre sueños, muy brevemente)

"¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño,
que toda la vida es sueño,
y los sueños sueños son."

Porque puede que a veces los sueños no provoquen somnolencia, que soñar te haga trasnochar y que las preguntas generen más preguntas en lugar de las esperadas respuestas.

Si Calderón se preguntaba si la vida era real o era en cambio producto de la imaginación, bien hay otra forma de encontrar la solución que no sea pellizcarse una mejilla ni utilizar razonamientos literarios. Pues es posible soñar un sueño pero no soñar en un sueño, como muchos han demostrado, por lo que no cabe que existan sueños en el interior de otros. Esto lo deja muy claro: no hay más realidad que la del sueño original (otra cosa sería imposible lógicamente) y, dado que esta es de por sí un frenesí e una ilusión, si toda la vida va a ser así vale la pena desestimar todo lo demás.

Porque, como se sabe, los fantasmas no existen. Más que en sueños.

viernes, 25 de julio de 2008

Asturias en Llagostera (que trata sobre cierta reunión de "trabajo" de MeriStation)

Hoy a la hora de comer me he acercado al pueblo donde está ubicada la redacción de MeriStation. No se trata de un lugar con 500 puestos de trabajo ocupados por otros tantos redactores (a disgusto del jefe, cabe decir) porque alguna ventaja tenía que tener esto de internet.

Aprovechando que la facción asturiana de la redacción se encuentra de visita en nuestras tierras, Langostinera ha sido el lugar de encuentro para la reunión de trabajo que tan amablemente han organizado la versión catalana de Stan Laurel y Oliver Hardy, junto con Anna - sou - uns - xavas y el jefe del área técnica (que siempre queda mejor que decir Markus).

No hemos dejado títere con cabeza, porque tenía muchas cosas que decir y muchas ganas de decirlas - nada nuevo bajo el sol, quede claro, pero con lo que me gusta argumentar no iba yo a perder una oportunidad de tal tamaño - y como se suele decir, la ocasión la pintan calva. Como yo.

Eso sí, me ha costado un compromiso con el rey de la sidra a crear contenido bloguil en MeriStation por lo menos a diario, en jornadas laborables. Tod sea por el engrandecimiento de nuestra patria.

jueves, 24 de julio de 2008

17 días, 16 noches (que trata sobre porcentajes, muy brevemente)

Tras la friolera de 17 días y 16 noches, por fin mi padre pasa una noche en casa. Parecía que el alta no quería llegar, después de fiebres de última hora e informes que se pierden en momentos inoportunos.

Si uno se para a pensarlo, de los últimos cuatro meses, mi padre prácticamente ha pasado más de uno entero en el hospital. Normal que tuviera ansiedad por las noches pensando solamente en abandonar aquella habitación; son demasiadas noches, uno es demasiado mayor y el tiempo pasa demasiado lentamente. Es casi una salvación que, si nada lo fuerza antes, la próxima visita con un médico no sea hasta dentro de un mes y la siguiente en diciembre. Parece casi impensable. Las cirugías de tipo digestivo son siempre palabras mayores y si no que se lo pregunten a una mujer de la misma unidad que mi padre, que lleva un año y medio ingresada con más de una veintena de operaciones a sus espaldas. Su ilusión es que, si todo va bien, podrá llegar a casa antes de estas navidades. Sinceramente, espero que valga la pena.

Lo único que tiene de bueno el hospital es que allí estás mayormente tranquilo ante cualquier eventualidad que pueda surgir derivada de un imprevisto, que no sería la primera vez; y dadas las circunstancias siempre te quedas un poco inquieto. Evidentemente, esta no ha sido la principal fuente de tensión sino que ha sido, puede decirse sin pudor, la misma de siempre. La misma desde que tengo uso de razón. Y me resulta hasta altamente molesto que sea tan difícil de comprender por el resto de la gente.

Es cierto que en muchas cosas no puedo ser plenamente objetivo - no creo que nadie pueda serlo completamente en todo - pero no soy un ignorante y conozco exactamente qué es lo que me altera, qué es lo que me ayuda y qué es lo que no me ayuda. Hoy nada. Nada de nada.

miércoles, 23 de julio de 2008

Risto, que te den! (que trata sobre OT y el "todo vale" televisivo, presentadores populistas y demás)

Ayer, afortunadamente parece que por última vez en unos meses, emitieron Operación Triunfo. La "gran final". Operación Triunfo es, en teoría, un concurso de intérpretes musicales en el que una serie de concursantes compiten entre sí para averiguar, trámite nominaciones del jurado y tras el veredicto de la audiencia, quien es el mejor de todos ellos. Durante un número determinado de días, los componentes del elenco conviven en una academia creada para tal ocasión donde reciben formación a todos los niveles: musical, técnica, física, coreográfica, teatral...

El programa, convertido por Telecinco en un pseudo-reality con los que ya tiene experiencia, lo conduce Jesús Vázquez, destacado icono del movimiento de liberación homosexual (por lo que ha recibido grandes e importantes premios) y ex-presentador del también magazine musical "La quinta marcha".

Semana a semana, gala tras gala, los aprendices de cantante han ido interpretando una serie de temas a veces por imposición de la propia dirección del concurso y otras por selección propia. Tras terminar sus actuaciones, un jurado compuesto por 4 miembros (Javier Llano de Cadena Cien, Noemí Galera de Gestmusic, Cocó Comín y Risto Mejide) ejercía una valoración al principio vinculante y al final simbólica al respecto de lo que les había parecido el espectáculo. De ahí salían una serie de "nominados", cuatro por vez, de los cuales uno era salvado por los profesores y otro por los compañeros. El duelo final entre los dos restantes era decisión soberana de la audiencia.

Y hasta ahí acaba la teoría.

Tras seguir forzosamente el concurso todas estas semanas, poca de esa teoría se ajusta a la realidad de lo que se ha visto en pantalla. Para empezar y desde luego lo más importante, a pesar de que a muchos se les llena la boca con la expresión de la "soberanía de la audiencia", la realidad es que el ganador de esta edición ha sido la peor, con diferencia, de todos los intérpretes que llegaron no solamente a la final sino del elenco entero. Había un concursante muy destacado del resto, que ha ofrecido 16 temazos sin NINGÚN error en todas las semanas, que se ha esforzado a tope y que ha interpretado sus canciones maravillosamente que ayer quedó tercero. Pero incluso el que quedó segundo, el favorito de las niñas por su supuesta sensibilidad como intérprete y su calidad vocal (sans intention comique, o sea, SIC), era infinitamente superior a Virginia, a la postre ganadora del certamen.

Esta chica a punto estuvo de ser expulsada de la academia por el pobre espectáculo y las constantes desafinadas vocales que exhibía en la gala, nominada vez tras otra y salvada por la audiencia en repetidas ocasiones mientras otros concursantes de indudable mayor talento iban cayendo eliminados. El hecho de que fuese ella la que ganara, desde mi punto de vista, ya quita el último resquicio de verosimilitud a OT, por mucho que la decisión, por soberana, siga siendo legítima.

Curiosamente, esta chica ha vivido una relación extraña con el personaje más popular y a la vez impopular y que, al final, se ha convertido en una importante atracción del show: el publicista Risto Mejide. Risto, supongo que en un alarde de ironía, desarrolló una campaña de mercadotecnia alrededor del peor de los concursantes, tal vez como burla hacia al concurso, que a la postre le ha salido bien. Argumentó varias veces que "el karaoke más grande del mundo" era una farsa y, por ende, por qué no que ganara el peor de todos. Los tímidos aplausos ayer del público, el nulo entusiasmo por parte de los profesores de la academia y la frialdad con la que se tomaron la noticia el resto de compañeros de Virginia al escuchar su nombre como ganadora (por otro lado, una niña victimista e insoportable) ya dicen mucho de lo acorde que se encontraban con la cacareada soberanía de la audiencia.

Justo antes de abrir el sobre que la proclamaría como tal, pero, ese pedazo de presentador arcoiris hizo una pausa para airear una nueva desavenencia entre él mismo y Risto Mejide. Risto, o el personaje que interpreta si es que es así (cosa que todos dan por supuesto y yo, por lo menos, pongo en duda), se ha caracterizado por mantener unos modales impropios de un galán de telenovela, al dirigirse demasiadas veces en tonos y contenidos despectivos hacia todo lo que le rodeaba: concursantes, canciones e incluso el jurado mismo o el programa en sí. Nada estaba a salvo de sus comentarios, antaño con más gracia y miga que en estas últimas entregas, que le han enfrentado con obviamente los principales objetos de sus críticas - esos magníficos ejemplos de la juventud más ilustrada y modesta que son los concursantes - y que han dividido a los espectadores entre los que consideran que "se pasa" y, por otro lado, los que creen ver la verdad más pura y dura entre la paja de su verborrea.

Como decía, no son pocas las puyitas que Jesús Vázquez, el presentador más populista de los últimos tiempos, le ha lanzado en directo y tampoco son escasas las veces que Risto se ha defendido. Pero ayer, nadie sabe el motivo, a la hora de entregar el veredicto que nombraba flamante y legítima vencedora a Virginia, Risto no estaba. Había dejado el micro y se había ido, según parece nadie sabe por qué o, por lo que me temo, nadie quiere decir el por qué. En el chat, una de las chicas confirmó que ellos no sabían nada. Igual le entró descomposición intestinal y se estaba cagando por las patas abajo, igual se estaba muriendo su madre o igual, simplemente, quiso irse. Pero no estaba, ese es el caso.

En ese momento, cuando no podía defenderse, valientemente salió el paladín a escena. El hombre que acapara portadas en los orgullosos desfiles por el madrileño barrio de Chueca, aprovechó la ocasión brindada que había estado esperando y lo anunció, en un alarde de caballerosidad que le honra: "Lo voy a decir, escuchadme todos, que lo voy a decir! (mirando a cámara). Risto, que te den!", para luego añadir, ya de espaldas a ésta pero intercambiando cómplices miradas con los concursantes - especialmente con Iván Santosnosénisentarmeenunsillón, por algo será - que "después de tanta tontería, anda hombre, que se vaya ya a...". Pobre Jesusín, cuánto y cuán duro ha tenido que aguantar este hombre que necesitaba, lo necesitaba de verdad, expresar ante millones de espectadores lo que lleva dentro y aprovechando que era la última gala y no habría opción de réplica. Menos mal que rápidamente una de las concursantes, curiosamente la que interpretará el papel de María Magdalena en un musical (papel que, dicen, lo debe llevar muy interiorizado porque le sale muy natural), le dio la razón al presentador acto seguido para que no se sintiera tan solo ante esta proclamación de tanta verdad junta y sentimientos encontrados. Si es que, en el fondo, es demasiado buena persona.

La calidad humana del equipo OT al completo se observó poco después. Solamente Mónica Naranjo abrazaba a la victoriosa, mientras las caras de los otros concursantes (especialmente la del patético-histriónico Iván Santos) eran un poema. Nadie fue a felicitarla, NADIE, contrariamente a lo que había ocurrido en anteriores ediciones. Los profesores tampoco. El jurado, con Risto ausente, tampoco. Plas plas y basta, que se note que gana y que unos la envidiamos, a otros nos parece injusta la sobreanía audiencil y al resto nos jode. Qué majos y qué buen rollo. Paradigmático.

Estoy contentísimo por esta edición de OT no tanto por el concurso en sí, una mediocridad salvo honrosas excepciones, sino por el experimento social que pudo verse ayer. Pudo apreciarse mucho la verdadera pasta de la que están hechos todos sus integrantes, especialmente los colegas de Virginia que no tuvieron ni la más mínima muestra de compañerismo ante lo que es una legitimisimísima victoria, que diría Papuchi Iglesias, por encima del resto. Sí, por encima tuyo, Iván Santos, y de tu queridísimo Pablo. Ante esta grave muestra de falta de calidad humana, tantos de unos como de otros, solamente queda decirles una cosa:

Chicos, que os den!