Hoy es 29 de febrero, para muchos un día fantasma. Algunos datos curiosos que vale la pena tener en cuenta (y que por lo menos el escribir - y leer - este blog resulte mínimamente útil).
En tiempos de la antigua Roma, el día se añadía antes del sexto de Calendas (Calendas era el primer día de cada mes, en este caso Marzo); es decir, se ponían 24 horas más justo antes del sexto día previo al primero de marzo. El sexto se repetía, vaya. Y de hacer un bis al sextus, nació bissextus. chúpate esa con los romanos. Otros datos:
- Todo el mundo sabe que cada cuatro años hay uno bisiesto, en el que se añade un día al final de febrero, pero...
- No todo el mundo sabe que esto lo estableció así Julio César, modificándolo luego Gregorio XIII. Sin embargo...
- Todo el mundo sabe que eso se debe a que el movimiento de traslación completo de la Tierra alrededor del Sol dura 365 días y casi seis horas, pero...
- No todo el mundo sabe que el "casi" es la palabra clave, y por lo tanto implica inexactitud. De hecho, solamente son bisiestos aquellos años que son divisibles por 4, como 2008. Los años que son divisibles por 100, como 1900 por contra, NO son bisiestos. ¿Y el año 2000?
- La excepción son aquellos años que son divisibles por 400, como el año 2000, por lo que éste sí que fue bisiesto. Es decir, en el espacio de 400 años habrá 97 que serán bisiestos.
En algunos países, el 29 de febrero era símbolo de superstición. Para otros, un día de jolgorio porque era un día "gratis". Yo no sé si es de buen augurio o de mal augurio, la verdad, pero estoy en una época en la que - por primera vez en mi vida y en según qué aspectos - que todo siga igual y que nada cambie, que gocemos de un día gratis, me mola. Me mola mucho.
viernes, 29 de febrero de 2008
Bi-siesto (que trata sobre el calendario, entre otras cosas)
Publicado por
Motenai
a las
13:44
6
comentarios
Etiquetas: actualidad, personal
jueves, 28 de febrero de 2008
Como volver al colegio... (que trata sobre el inicio de un nuevo ciclo en mi vida)
Dado que mi grado de aportación al campo femenino debe haber bajado algunos enteros, he podido liberar parte de mi tiempo para acometer nuevos retos.
Hoy empiezo un nuevo proyecto en mi vida, un nuevo curso, de manera más literal de lo que pudiera parecer la metáfora, en el que he depositado grandes esperanzas y que seguro me pondrá a prueba. Ignoro si es un gran momento, dadas las circunstacias personales que no favorecen la concentración y que precisamente requieren de mi persona que me distraiga. Pero poner este tipo de presión, y de paso comprobar hasta donde exactamente soy capaz de llegar, a la larga resultará beneficioso para mí. O me consumirá, claro.
Si Nietzsche hablaba de la "voluntad de poder", yo me muevo con la voluntad de saber, que no es lo mismo ni tiene nada que ver pero queda bien en la frase. Espero ver los resultados día a día, partida tras partida de Trivial.
No tengo ni idea de cómo empezar. Ya veremos si soy capaz de arreglármelas :-)
Publicado por
Motenai
a las
12:36
5
comentarios
Etiquetas: personal
miércoles, 27 de febrero de 2008
Detalles y adornos absurdos (que trata sobre aquellos complementos pensados para afear algo)
Igual que hay bebidas con alcohol y bebidas sin alcohol, existen días "con" y días "sin". Este "sin" - que nada tiene que ver con el pecado inglés (o sí, quién sabe)- es muy general, pero creo que sirve para resumirme el estado general de mi nación. Menos mal que pude desfogarme un par de horas en la pista de tenis y que casa es más casa desde hace un par de días.
Además, ayer empezamos radioterapia, con lo que las próximas 5 semanas toca ir al hospital todas las mañanas.
-------------------------------
Ayer estaba visitando un cliente por la tarde y al dejar el coche de los dibujos animados aparcado, reparé en un Mercedes SL 500 (creo) que estaba una fila más allá. Estamos hablando de un coche caro y, con la inquietud que caracterizaría a los chavales de 13 años, siempre tienes la tentación de acercarte un poco. Mientras pasaba por al lado y dejaba de observar aquellas llantas tan gordas... ñaca! Echo un vistazo al interior de piel y madera y ¿qué encuentro? Un AMBIPUR colocado en la salida de aire acondicionado del salpicadero.
Joder, qué gatillazo. Es como desnudar a una tía que está buenísima y que al final tenga rabo.
Pero es que el Ambipur es feo de cojones. Pienso que el tío que se encargó del diseño tuvo precisamente en cuenta este aspecto; es decir, se esforzó en diseñar un producto que fuera desagradable a la vista, arisco a los ojos de la gente. En definitiva, horroroso.
No es el único, sin embargo. Otros abalorios rozan el mismo nivel de fealdad, ya por sí mismos o por lo desfasados que están. Hace una semana ví un Audi A3 con un Elvis colgado del salpicadero moviendo las caderas. En fin. ¿Y el ventilador colocado en esa posición haciendo las veces de aire acondicionado? Bien es cierto que es mejor que nada y que éste último es un recurso hasta gracioso, pero bonito no es. Además que mi padre, antaño, se lo regaló a mi padre cuando le prometió que le pondría climatizador al coche... que hay que tener cojones.
También la gente solía llenarlos de pegatinas, tipo "Un poquito de por favor", que hacían gracia al principio, ahora ya no tanta. Es como la gente que llevaba las maletas llenas de pegatinas de los sitios en los que había estado: al principio era por necesidad, las ponían en el propio aeropuerto, al final la gente solamente las ponía para vacilar en la cola de recogidas. Qué triste.
No es el único ejemplo el de los coches, pero sí uno de los más notorios por su popularidad. Iré actualizando a medida que se me ocurran.
Publicado por
Motenai
a las
8:43
2
comentarios
Etiquetas: actualidad, personal
martes, 26 de febrero de 2008
Si es que son como niños... (que trata sobre el debate de ayer Zapatero vs Rajoy)
Bueno, ayer fue el primer cara a cara entre dos candidatos a la presidencia del gobierno y, dice la historia, que no había uno desde 1993. ¡1993! DIOS MIO! ¿Han pasado ya 15 años? Joer, pero si lo recuerdo perfectamente. Debe ser que la historia se equivoca.
El caso es que ayer se dieron de bofetadas en vivo y en directo tanto el presidente del gobierno J.L. Rodríguez como al cabeza de lista de la oposición, M. Rajoy. Aunque se auspiciaba bastante más divertido, lo cierto es que me aburrí bastante. De hecho, menos mal de una discusión paralela que mantuve al tiempo y, a pesar de que me sacan de quicio, fue mejor que el debate en sí mismo.
Mi análisis del supuesto debate es el siguiente:
1. Debate no hubo. Fue una sucesión de monólogos de 2 minutos.
2. Rajoy empezó mejor, leyendo la cartilla a Rodríguez que ni veía de dónde le venían los golpes.
3. La defensa socialista se centró mucho en el pasado, en hace 4 años, en el 11-M... Cosas que no deberían utilizarse en la actualidad. Pareció como si a los de la izquierda les faltaran argumentos para defenderse del hoy y tuvieran que recurrir a los del ayer. Eso no me gusta.
4. Rodríguez acabó bastante mejor de lo que empezó, adueñándose del último tramo del combate, especialmente en lo que respectaba a política social.
5. La cámara no quiere a Rajoy y eso se nota. Estaba contínuamente mirando a izquierda y derecha, faltándole una sensación de seguridad.
6. Rodríguez interrumpe mucho, demasiado y desde el principio del debate. Lo suficiente como para resultar molesto. Lo considero una falta de respeto porque, al tiempo, no me entero de lo que dice el otro.
7. Rajoy perdió fuelle en la segunda parte, cuando ambos estuvieron más agresivos, y permitió a su contrincante adueñarse de los eslóganes.
En definitiva, yo considero que técnicamente y a los puntos Rajoy convenció un poco más, especialmente en los primeros dos tercios del programa. Es mucho mejor orador que Rodríguez Zapatero con diferencia; sin embargo, si unimos la previa que hubo Solbes vs Pizarro y lo metemos en plan tándem, Solbes + Rodríguez vs Pizarro + Rajoy, es mucho más difícil de juzgar. Lo que sí me gustó es que el PSOE me sonó menos extremado y el PP menos rancio, cosas que odio con fuerza en ambos partidos.
Hay que tener en cuenta que el PP juega con hándicap, que es la única palabra que creo que define a contar con Acebes y con Zaplana en la plana mayor del partido. El PSOE tiene un equipo mucho menos malo en ese aspecto. Claro que el hecho de que los socialistas y ERC vayan juntos de la mano me tira un poco para atrás, sinceramente.
Y pasando directamente a lo superfluo, de los populares me encanta que no traguen a la SGAE. De hecho, ayer dibujé en mi mente una realidad en la que ganaba el PP y enviaban a Ramoncín a tomar por el culo... y me gustó. Después hubiese eliminado a un... ummm... no sé... a unos cuantos de la derecha o incluso hubiese re-hecho las elecciones, solamente para aniquilar a los chupasangres de la sociedad general de autores españoles.
Ignoro cuales son las propuestas de una formación y de la otra porque ninguno tuvo a bien explicárnoslas en el debate de ayer. Esperemos que se lo guarden para el del próximo lunes, porque aparte de tirarse los platos a la cabeza también me gustaría saber qué tienen pensado hacer cuando se acaben esos platos.
En definitiva, el cursillo rápido de demagogia que ayer impartieron a partes iguales Rodríguez y Rajoy estuvo bien para aquellos a los que les haga falta. Un poco más de política de verdad tampoco estaría mal.
Publicado por
Motenai
a las
13:09
2
comentarios
Etiquetas: actualidad, política
lunes, 25 de febrero de 2008
El placer de que te pidan cosas (que trata sobre peticiones de diversa índole, en general)
Ayer volvía de Barcelona de grabar un podcast a las once de la noche y, en el camino de regreso, le iba dando vueltas a la situación que me había llevado a perder 5 horas y media para grabar un programa de 45 minutos. Me habían pedido que por favor asistiera en persona al estudio y lo hice, simplemente. Hubiese preferido la comodidad de estar en casa durante los 90 minutos escasos que la mayoría del resto de contertulios invirtió en el proceso, pero bueno.
El caso es que no era la primera petición del día; antes, por la mañana, tuve visita sorpresa en el club y una chica joven - en palabras de su propio padre y tampoco TAN joven según mi parecer - me estaba esperando en el bar tras un par de horas de tenis. Es de esas visitas que nunca por inesperada es menos bienvenida, claro.
I got lectured, yesterday. O en castellano, que suena igual de bien y viene a ser lo mismo, fuí sermoneado durante los 90 segundos más largos de mi vida. Y porque no acostumbra a pasar, es digno de mención aquí.
Dar una charla a alguien, que no es lo mismo que charlar con alguien, implica necesariamente que ocupas una posición mayor con respecto al sujeto de la charla y a su objeto directo. Y como "sermonear" casi siempre se usa en términos de moralidad, no deja de ser gracioso que la sartén le hable al cazo de cómo funcionan las cosas en la cocina. Y vive Dios, creo, que debo ser de las últimas personas a las que un discurso moral puede provocar algo más que un leve pestañeo, no porque desconozca o esté inmunizado ante los conceptos de bondad o maldad sino porque, aún conociéndolos, ponerlos en una argumentación ante mi persona no suele surtir ningún efecto. Ni a favor ni en contra, ojo. Es como oír llover estando en casa: incluso mola el sonido de la lluvia golpear contra techo y ventanas, pero mojarte no te mojas. Pues lo mismo.
En otras palabras: no soy difícil de convencer, pero no se conseguirá mediante un "está bien" o "está mal", "le haces bien" o "le haces mal". Eso no es una razón en sí misma. Por lo menos casi nunca.
Pero como soy hombre y por ende débil, basta con que me pidas una cosa con un razonamiento medianamente convincente o, por el contrario, con cara de gatito pidiendo mimos. Debo admitir, pero y con un testigo de excepción y excepcional presente, que ayer había más de lo segundo que de lo primero. Me hubiese enternecido más que el objeto de la petición hubiese sido un poco menos egoísta, un poco más desprendido pongamos, pero para el caso... patatas.
Así que siguiendo su propia estética literaria que tanto le gusta, no ho tornaré a fer, de verdad. Porque tú me lo pides ;-)
Publicado por
Motenai
a las
9:59
8
comentarios
Etiquetas: personal
viernes, 22 de febrero de 2008
Coches, aeropuertos y párking (que trata sobre cómo se puede perder un coche en un aparcamiento)
Ayer regresé de Madrid(t,z) a las 19:00. Inmediatamente salí por la terminal B de llegadas, pasando por la miríada de gente que te mira cuando sales por la puerta bien por simple curiosidad, bien esperando que fueras aquella persona a la que realmente querrían que apareciera por la puerta.
Me dirigí a las cajas automáticas a validar el tícket y salí en busca del coche de los dibujos animados, el Beetle de mi madre, en el lugar que yo creía haberlo dejado... pero no. Busqué arriba y abajo... pero no. No estaba allí.
No era la primera vez que perdía el coche en un párking y por supuesto que no era la primera que lo hacía en el aeropuerto. Recuerdo aquella vez que estaba tan seguro de que lo había dejado en un sitio y que no estaba (y tras buscar durante una hora y media), así que me dirigí a información del aeropuerto a montarles un pollo porque me habían robado el coche. Después de cuestionarles las medidas de seguridad - de mierda - del aparcamiento, un señor me llevó con su motorcilla a dar una vuelta y finalmente lo ví allí, colocadito, bien puesto. Pensé en no decir nada y memorizar su ubicación para volver más tarde, pero decidí bajar los cuernos y decirle la verdad. Que yo era un gilipollas, vamos.
Ayer estuve alrededor de 40 minutos buscando y ante la perspectiva de pasarme 2 horas más, decidí tomar un atajo. Así que abordé a un coche que salía y le dije al conductor que había perdido el mío, que si me acompañaba en el suyo a dar una vuelta por el párking. El hombre accedió, admitiendo - por cortesía - que era normal y que a él también le había pasado (supongo que para no decirme que era gilipollas, vamos) y estuvimos un rato buscando sin éxito. Pero por lo menos acotamos mucho el radio de búsqueda y no quería abusar más de mi taxista improvisado.
Lejos de desistir, pero, levanté la mano para abordar a un segundo vehículo para continuar la hasta entonces infructuosa busca mientras, al tiempo, Mònica se descojonaba al otro lado del teléfono. Y en aquel preciso momento, mientras el conductor ya bajaba la ventanilla, lo ví. Estaba en la parte más alejada del párking, tras un todoterreno gigantesco que me bloqueaba su visión (ya, claro, la culpa es del todoterreno, no? Claaaaro, claaaaro). Tenía la clásica postura de coche de cómic, que te da la impresión de que si le silbaras acudiría al instante guiñándote un ojo.
No será la última vez que me pase, estoy seguro, pero ésta ha sido la ocasión en la que he tenido más morro :-)
Publicado por
Motenai
a las
10:00
2
comentarios
Etiquetas: banalidades
jueves, 21 de febrero de 2008
Por un bocata de calamares (que trata sobre los platos típicos de los lugares)
Durante la jornada de ayer y la de hoy he estado en Madrid, que los catalanes pronunciamos Madrit y los de allí lo hacen Madriz. Probablemente sea la segunda ciudad de España en la que paso más tiempo e incluso ya uso las nomenclaturas clásicas de los habitantes de allí cuando circulo: bajo "por la de Andalucía", para irme siempre cojo "la de Barcelona" y suelo visitar clientes que están "en la de Toledo".
Es bien cierto que España es grande, mucho más grande de lo que la gente se piensa. Medio millón de quilómetros cuadrados dan para mucho y desde la ciudad condal, hay 1200 desde punta a punta. Como prácticamente me la he recorrido ya entera, y eso es menos de la mitad de lo que me gustaría y a su vez la mitad de lo que merece, últimamente intento integrarme más.
Un ejemplo claro de eso es en la comida, cosa que en el extranjero suelo hacer bastante más habitualmente, tal vez porque suelo ir menos y me dejo aconsejar por los lugareños. Es decir, no pido de la carta sino que a menos que ya haya estado allí la cierro y dejo que pidan por mí lo típico del lugar. En ocasiones me he llevado más de un chasco (a alguien que no le gusta la carne cruda comerse un platazo de carpaccio de ciervo es casi un suplicio), en otras me lo he pasado bien.
Como ayer llegué al mediodía y no había tiempo para mesa y mantel, pedimos un par de montaditos - algo semidesconocido en Catalunya - y listos. Por la noche, mientras cenaba acompañado de un italiano de Milán no pude más que quedarme en el hotel y comer, atención, una escalopa milanesa mientras el Barça ganaba al Celtic, que me jode porque lleva los colores del Betis. Uauh.
Pero hoy me dado el gustazo de comer un cocido madrileño como Dios manda. Y porque el cochinillo no lo encuentro casi moralmente aceptable, sino también hubiera caído. Y me ha sentado de maravilla, la verdad. Después he ido a propulsión trasera toda la tarde pero bueno, gajes del oficio.
Ahora solamente me falta el bocata de calamares, históricamente una asignatura pendiente madrileña que, lo prometo, arreglaré a la próxima ocasión :-)
Publicado por
Motenai
a las
20:30
3
comentarios
Etiquetas: banalidades
